Hay una Sociedad Anónima que sembró de cheques sin fondos a la ciudad de Santa Fe. Hay una cadena de gimnasios que creció sin control, haciendo dumping grosero. Hay centenares de acreedores esperando por sus pagos. Hay un club social, con un inmueble muy valioso, «tomado» por un sindicato en colaboración con de ex funcionarios públicos. Hay inacción judicial y política. Y hay un silencio atroz de quienes ven en este desastre una oportunidad.

Desde hace casi un mes, venimos haciendo pública una historia que despertó pasiones en Santa Fe: la historia del crecimiento de los gimnasios Fortress. La historia se contó no por el fenómeno de la multiplicación de gimnasios gigantes en la ciudad y la zona, sino porque desde diciembre, veniamos recibiendo información sobre la falta de pagos de salarios a los trabajadores. A eso se le sumaron dueños de inmuebles que se quejaban por la falta de pagos de algunos alquileres y finalmente, la denuncia de algunos proveedores que denunciaban haber recibido cheques con cifras millonarias, que no tenían fondos.

El periodismo, frente a una situación así debe preguntarse siempre si el tema tiene algún interés público, más allá del morbo social y los deleites de quienes disfrutan del chismorreo. La respuesta , después de algunas pocas y elementales averiguaciones, fue obvia: Si, es de interés público porque la «deuda» en la calle de los dueños de Fortress, alcanzaba a los 1.600 millones de pesos, sólo de cheques emitidos y rechazados.

Para cualquier economía local, un freno en la circulación de ese dinero, implica un desastre. Corren peligro los empleados, corren peligro los proveedores, y si, corre peligro la continuidad de la empresa. Con todo lo que eso implica.

Hicimos pública la información de los cheques. Contamos quienes eran los integrantes de la sociedad madre de este emprendimiento. Dimos nombres y apellidos «pesados». Documentamos la participación en el negocio del presidente de Unión, Luis Spahn. Probamos que uno de los dueños de los gimnasios es hijo del sindicalista de UPCN, Jorge Molina. Y además, como si fuera poco, probamos que tienen una deuda monstruosa con el fisco y la seguridad social. Y que declaran entre 20 y 30 empleados en blanco, mientras el reclamo de salarios alcanza a por lo menos 200.

Todos los datos, además de una preocupante deuda que mantiene la sociedad con entidades bancarias, billeteras virtuales, mutuales y financieras de distintas jerarquias y que alcanzan la friolera de 4.500 millones de pesos, están documentados y fueron difundidos. Y por si hiciera falta, volvemos a hacerlo en el cuerpo de esta nota.

Pero no todo quedó allí.

EL CLUB ARGENTINO Y LA INVASIÓN DE AFILIADOS DE UPCN

Por casualidad, solo por casualidad, nos enteramos que la Sede de la empresa Fortress, funciona en el Club Argentino de la ciudad de Santa Fe. Un antiguo club social sito en pleno Boulevard Galvez, una esquina con más de 800 metros cuadrados, cuyo valor de mercado supera los 700 mil dólares. Y en de ese primer hallazgo surgió otro: Un grupo de 150 afiliados de UPCN, entre los que se destacan dos hijos del Secretario General y una dirigente de jubilados, con la habilitación de la responsable de Personas Jurídicas de la provincia durante la gestión de Omar Perotti, aprovecharon las irregularidades de papeles que tenía la institución e ingresaron como «socios nuevos»– sin ninguna antiguedad, ni justificando relación alguna con el club- y ganaron inmediatamente unas elecciones, que habian convocado los antiguos «dueños», tras una intimación del propio organismo público.

Del «triunfo» de los nuevos, no hay registro periodístico ni en redes sociales. La «Noticia» apareció en un posteo de una Organización de jubilados de Entre Ríos, que orgullosos, mostraban su participación como invitados en la ceremonia de asunción de la nueva presidenta: Doña Mabel Alconchel. A su lado, presidiendo el acto, Jorge Molina. No accedimos, a pesar de haberlo pedido, ni al acta ni a la lista de nuevos socios. En esa búsqueda también descubrimos que los NO EXISTE LISTA DE COMISIÓN DIRECTIVA DE UPCN. Que no está on line en la página oficial, ni se registran publicaciones de las listas presentadas en la última elección del gremio. Una rareza.

El dato que corrobora la relación es obvio: Fortress funciona en el Club ARGENTINO. El «nuevo» Secretario del Club es Leónidas «Chino» Bonaveri, empresario gastronómico y explotador del Complejo Piedras Blancas, donde funciona… Un gimnasio Fortress, regenteado por otro socio de la cadena Juan Manuel Francisco Molina , hijo de Jorge y dueño de la S.A «Polpo Nero», restaurante de frutos de mar ubicado en la vieja esquina del «Baviera» de la costanera.

La lista aparece publicada en la Página de la PROVINCIA DE SANTA FE, dónde como corresponde, aparece el listado de miembros de TODOS LOS CLUBES DE SANTA FE.

LAS NOVEDADES QUE NUNCA SON NOVEDADES

No hubo forma de avanzar sobre la regularidad de la intervención al club. El expediente permanece bajo cuatro llaves. Los viejos socios se arriman a contar historias, pero no quieren hablar en público. Algunos empresarios celebran el hallazgo, pero… a la hora de exponer datos que puedan profundizar la situación.

Hoy por hoy, el único riesgo que se corre es que la asamblea soberana, es decir los afiliados de UPCN a cargo del club, proceda a autorizar la venta del inmueble y se organice un negocio inmobiliario. Nada indica que vayan a hacerlo de manera inmediata, pero no hay ningún obstáculo para que lo concreten en el futuro.

Sobre Fortress, salvo la novedad de una propuesta de pagos (en cuotas) a alguno de los proveedores, no se sabe como avanza. Una «consultora» porteña dice haberse hecho cargo de las negociaciones y «pide tiempo» para organizar el salvataje. Los originarios dueños de Fortress, Antonella y Fernando Román, aseguran que actuaron de buena fe y que el volumen del negocio «se les fue de las manos».

No hay registro de que se haya efectivizado ninguna denuncia penal, ni que los organismos públicos nacionales y provinciales, hayan intervenido de oficio en la situación. Al día de hoy, todos los dueños de Fortress, gozan de la plena administración del negocio, los gimnasios siguen abiertos y cobrando las cuotas. Si no pudieran pagar las deudas, son libres de irse de la ciudad y del país. No hay ningún impedimento para que lo hagan. A pesar del reguero de cheques impagos, no existe denuncia por estafa. Ni de los Bancos ( uno público) ni de los acreedores.

Tampoco se inició ninguna investigación por presunto lavado de dinero, ni se reportó pedidos de informes ni de legisladores ni de concejales de la ciudad.

«Lo de Fortress» no es ( solamente) la historia de una presunta estafa, o un negocio mal hecho, o del abuso del poder de algunos dirigentes santafesinos. No. Es todo eso y más: es la radiografía del poder real santafesino. De cómo algunos nombres, en este caso Jorge Molina y Luis Spahn, sólo por citar dos ejemplos, son libres de hacer y deshacer sin tener que darles explicaciones a nadie.

Nuestro trabajo tiene el límite de la documentación, la prueba y la buena voluntad de quienes aportan información y desafían los riesgos de enfrentarse a los poderes fácticos.

El silencio de los inocentes, el laissez-faire de los dirigentes políticos, judiciales y empresariales, que prefieren mirar al costado para no tener problemas, y la indiferencia frente a los daños que pueda ocasionar esta situación, está fuera del alcance del trabajo periodistico.

Se trata de contar lo que sucede, de la manera más transparente y sencilla posible. Hasta allí llegamos. El resto, es asunto de la sociedad. Y de su voluntad por mantener el status quo vigente. Y en Santa Fe, en algunas cosas, parece intacto.


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