La plaza que aplaudió a Montoneros

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A 41 años del golpe de Estado, después del Nunca Más, después de los Juicios a las juntas, y tras la derogación de las leyes de impunidad, discutir siquiera el horror que significó la dictadura es un dislate. Sólo quienes por cercanía a los genocidas, o porque algunos de sus familiares fueron víctimas de  las balas de los grupos civiles armados, pueden insistir con la teoría de la “Guerra Sucia”, y sólo quienes no entienden el valor simbólico y abierto de los 30 mil desaparecidos, puede seguir discutiendo de cantidades. Como si eso minimizara el horror, como si en eso se encontrara alguna relativización del Genocidio.

Nunca sabremos cuantos judíos fueron asesinados durante el nazismo. Y a nadie se le ocurre discutir la cantidad simbólica. ¿ Por que? Porque se trata de una bandera que sirve como emblema de la lucha contra el nazismo. En cada uno de los judios muertos, hay seis millones de ellos. En cada uno de los desaparecidos por la dictadura argentina, hay treinta mil.

Salvados estos dos datos, ocupa hablar del presente y de la plaza. Y del docuemento que leyeron los organizadores del acto, y de algunas banderas y algunas reivindicaciones que la democracia, a diferencia de los 30 mil desaparecidos y la memoria de la dictadura, aún no resolvió. Y que la plaza dejó en evidencia.

¿ La memoria del plan sistemático de desaparición de militantes políticos entre 1975 y 1982, implica la reivindicación de la lucha armada que establecieron Montoneros, ERP, y otras organizaciones menores?

No. Y esa es una gran diferencia.

En especial Montoneros. Organización armada que entre otras cosas, fusiló a decenas de sus propios compañeros, y que en el exilio, también, con una fuerte sospecha de haberlo pactado con Massera , protagonizó uno de los episodios mas cruentos que recuerde el crimen organizado en el país: la contraofensiva.

Aquel retorno organizado de decenas de militantes exiliados bajo la excusa de generar un levantamiento popular, terminó en una verdadera cacería del ejército argentino a medida que ingresaban al pais, y que derivó en una especie de “rejustificación” pública de la represión, en las visperas del Mundial de 1978. Justo cuando el mundo estaba reclamando por los desaparecidos en Argentina y las Naciones Unidas empezaba a cercar a los dictadores.

Los Montoneros acumularon riquezas, según las pesquisas, que se depositaron en Cuba. Y sus lideres salieron ilesos de cualquier reproche judicial, que se perfeccionó al igual que los genocidas, con los indultos de Carlos Menem.

Más allá de las discusiones contextuales sobre la violencia en los años 70, no se puede reivindicar a quienes la usaron para beneficiarse económicamente y además, para entregar a sus propios compañeros. ¿ que es lo que hacia la bandera de Montoneros en Plaza de Mayo? ¿ Por que se los reivindicó como organización? ¿ Por que, tras 34 años de haber recuperado la democracia, algunos siguen creyendo que la violencia fue, es o sigue siendo un modo legítimo de reclamar por los derechos sociales?

Y no es la teoria de los dos demonios, ni significa asimilar a la dictadura – que ejerció terrorismo de Estado- con los militantes combatientes. Nada de eso: se trata de instalar hoy, y de manera definitiva, que hemos elegido a la democracia como modo de vida y que no hay otra manera de acceder al poder que no sea a través de la voluntad popular.

Y que nadie, aunque uno pudiera compartir sus ideas, tiene derecho siquiera a imaginar ni proponer, otras salidas que no sean con la gente. Nunca sin ella, y mucho menos, creyendo que se está “sobre ella”, en una repetición del concepto de la “vanguardia iluminada” a la que seguirán las multitudes.

La reivindicación de Montoneros y la lamentable expresión de Hebe de Bonafini que reclamó terminar con “los democráticos, los buenitos”; implican en términos conceptuales una profunda herida a una discusión que la sociedad argentina ya ha saldado.

Ese pasado tiene que distinguir claramente a aquella dictadura con cualquier gobierno democrático. Macri no es la dictadura, sencillamente porque lo eligió el pueblo argentino libremente. Eso lapida cualquier comparación. Si sus políticas económicas responden o no a los patrones de Martinez de Hoz, puede incluso discutirse.Pero ellos llegaron por la violencia, y Macri no. Uno asesinó a miles de argentinos para llevarlo a cabo, al otro se lo puede condicionar electoralmente. Nada que comparar.

¿ Necesitamos volver a discutir todo? ¿ No aprendimos que la violencia sirve siempre, y sirvió siempre, para que otra violencia termine imponiendo el “orden” que finalmente la sociedad – si, la gran mayoria de la sociedad- termina reclamando?

¿ Es el caos, la agudización de los conflictos en procura de generar “la profundización de las contradicciones”, el camino a recorrer? ¿ de verdad vuelven algunos a imaginar ese sendero, como un sendero posible?

La historia dió demasiadas lecciones, y el presente da ejemplos aplastantes: La derecha crece como consecuencia de los problemas que deja el populismo: ocurrió en Argentina, ocurre en Ecuador, y ocurrirá más temprano que tarde en Venezuela: un régimen  al que nadie en su sano juicio puede seguir creyendo que “defiende los intereses del pueblo”, mientras los agobia de hambre y los limita en sus libertades individuales.

No. Nada de reivindicación de la fuerza, de la violencia, y nada de rescatar del pasado lo que termina siendo funcional, además de autoritario, a las represiones.

Si quienes cantaban “volveremos” en la Plaza, se referían a volver a gobernar al país, después de haberlo hecho durante 12 años continuos, tienen que saber que pueden hacerlo sin ninguna otra dificultad que ganando las elecciones.

Si por el contrario, lo que algunos pretenden instalar es la idea de que a los modelos económicos se los combate con violencia, estamos sonados: no aprendimos nada de la historia, y como ocurre con los pueblos que no lo hacen, corremos el grave riesgo de volverla a repetir.

 

 

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2 Comentarios

  1. Matias Olivera

    Muy buena editorial. Coni, si sos tan amable, me podrías recomendar algo de bibliografía al respecto de estos temas? Es que me gustaría profundizar mi entendimiento acerca de la coyuntura política de aquellos años.
    Saludos.

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