El diccionario y la agresión (y algún recuerdo del pasado reciente)

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Ante el comunicado de SADOP en repudio a mi presunta agresión a Patricia Mounier, me veo en la obligación de aclarar y también, una vez más, de hacer memoria.

El comunicado de SADOP no especifica las razones de mi presunta agresión a la Secretaría General del Gremio Seccional La Capital, y de acuerdo a lo que se puede deducir , la ofensa proviene por haberla llamado “adlátere” de Pedro Bayugar.

R.A.E

ADLÁTERE : “persona que acompaña habitualmente a otra, a la que, por lo general, está subordinada’ es su adlátere (o su adlátere, voz poco frecuente), palabra que proviene de la expresión latina a latere, que significa ‘al lado’”

No entiendo cual es la agresión a la que hace referencia el comunicado, y no me resulta simpático que circule un comunicado oficial de SADOP, acusandome de agredir. No recuerdo en toda mi vida haber sido acusado de agredir a nadie, menos a un docente y mucho menos a una mujer.

Sin embargo leo comunicados de solidaridad con Mounier, en los que incluso se me acusa de ejercer violencia de género , como el denominado Grupo Sindical , o decenas de voces aisladas que en las últimas horas han desviado el eje de la discusión a este punto.

Es apremiante el nivel de violencia  que se descarga en este tipo de discusiones- ahora hago referencia al conflicto salarial docente de los santafesinos- y sería falso de mi parte ignorar la voracidad de algunos comentarios hirientes lanzados en mi contra, especialmente por  personas allegadas a SADOP.

Pues bien. Posiblemente es ahí donde se desnuda la cosa: en mi nota publicada primero en mi blog y luego reproducida por los diarios El Litoral y La Capital, lo único que hice fue sentar una posición respecto al paro.

Y en el desarrollo, específico razones para que los dirigentes diferencien el conflicto local del nacional. Situación particularmente difícil por la doble conducción nacional y provincial que llevan adelante ambas dirigencias sindicales, que a mi humilde juicio, complica a los santafesinos porque nos hace  depender de la resolución del conflicto nacional, para destrabar el provincial.  Y nada más

Entiendo que no agredí a nadie y entiendo también, sin falsa modestia, que mi propia historia habla por si misma: he sido ( y soy) a lo largo de mi labor periodística un defensor de los derechos de los trabajadores docentes. Lo he sido por convicción.

Soy por razones sanguíneas y culturales un hombre vinculado a la educación pública: mis abuelos maternos se conocieron siendo maestros rurales, vivieron en escuelas públicas durante muchos años en el sur provincial, mi abuelo Don Luis Ravera fundó escuelas y hay varias que llevan su nombre, mi madre es una reconocida docente jubilada, que además de ejercer la docencia en el aula por más de 30 años, fue directora de Escuelas Públicas, tengo muchos familiares que actualmente ejercen la docencia, y una hermana que sufre hoy mismo las  condiciones.

Por mi casa paterna han desfilado glorias de la educación pública santafesina, y entre los tesoros de mis mayores, guardo intercambios epistolares de mi abuelo con Marta Salotti o Rosario Vera Peñaloza, sólo por citar ejemplos.

Durante décadas los espacios radiales o televisivos en los que participé fueron abiertos a la expresión de los reclamos docentes. Y nunca, jamás, bajo ninguna razón previa de apoyo publicitario.

Es más: en los tiempos verdaderamente duros de la docencia santafesina, cuando Reutemann les descontaba el presentismo, cuando no había concursos, cuando no había titularizaciones, cuando los salarios eran salarios que ponían a los docentes técnicamente bajo la linea de pobreza, allí este “agresor”, supo poner su voz y su cuerpo en la defensa de los derechos de los docentes.

Curioso: en esos tiempos, había dirigentes sindicales que lejos de parar, celebraban asados conmemorando  15 años de la elección de Carlos Reutemann, militaban para  su sector y se negaban a hacer paros. No es necesario ir tan lejos. Con buscar los diarios del 2006, acabaremos encontrándonos con la única verdad, que es esta realidad que les estoy relatando. Una cosa eran unos, y una cosa muy distinta otros.

Ya había sido asesinado Pocho Lepratti, ya habían inundado a Santa Fe, ya habían vendido el Banco Provincial, y algunos que hoy se rasgan la vestiduras denunciando como “agresor” a quien utiliza una palabra adecuada, cenaban opíparamente con el actual senador del PRO, celebrando los “logros”, mientras sus compañeros, muchos,  perdian el presentismo por faltar, algunos con cáncer.

Entre aquel pasado no tan lejano, y este presente en Santa Fe , hay notables diferencias en la realidad salarial, profesional y humana de los docentes.

Los he defendido siempre y los defenderé en cuanto encuentre razones para hacerlo. No todos pueden decir lo mismo, aunque hoy se erigen en protagonistas de discursos desgarradores reclamando lo que nunca fueron capaces de reclamarle a lo peor de nuestra historia política.

Se es adláter de otros, se es coherente o incoherente, se es hipócrita o sincero , se es lo que se es, nunca lo que  no se es.

Escribí esa nota con plena convicción. Creo en lo que escribo y esta nota sirve, si hubiera necesidad, para ratificarla.

Ser lo que uno es, no debe representar ninguna ofensa.

 

 

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