¡El género no es La génera, caraja !

genero lenguaje

Que nacimos en una sociedad machista, patriarcal y repleta de desigualdades simbólicas en desmedro de la mujer, no se discute. Al menos yo no lo discuto.

Que las mujeres tienen el doble de trabajo a la hora de igualar posiciones frente al hombre, tampoco.  Que la violencia de género existe, y que se traduce cotidianamente en tragedia, también. Y que las instituciones, en especial la Justicia y la policía, requieren cambios urgentes de la mirada, ni hablar.

Por eso es saludable que vayamos hacia institucionalizaciones que garanticen la igualdad de representación, como mínimo, de las mujeres. Y también es fundamental que en la educación inicial vayamos eliminando cualquier resorte de valores que sostengan una mirada discriminatoria, ya sea en los hechos, como en los dichos.

Eso es así, debe ser así y se puede decir que nos demandará décadas construir ese ideal. Y que, además, en el camino nos tendremos que ir despojando  de las construcciones simbólicas que  mantienen intactas en las relaciones interpersonales, aquellos mandatos.

Lo que hay que advertir, sin cuestionar la necesidad de ir hacia un lenguaje que nos incluya a todos desde la identidad , es que en el esfuerzo estamos asistiendo a situaciones disparatadas.

A veces, la búsqueda de un lenguaje que proteja esa igualdad, rompe con las más elementales reglas de la gramática, y se convierte en una máquina de inventar y forzar género donde no hace falta que lo haya.

Y vale que lo repasemos, antes de seguir degenerando el lenguaje:

En los sustantivos que designan seres animados, el masculino gramatical no solo se emplea para referirse a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: El hombre es el único animal racional. El gato es una buena mascota. Allí, si queremos, agregamos que los gatos y las gatas son buenas mascotas ó pluralizamos, y decimos que Los hombres y las mujeres, son los únicos animales racionales.

Pero los nombres apelativos masculinos, cuando se emplean en plural, incluyen en su designación a seres de uno y otro sexo: Los hombres prehistóricos se vestían con pieles de animales. “En mi barrio hay muchos gatos”, y todos entendemos que los hay de ambos sexos, y que en la prehistoria, las mujeres también se vestian con pieles.

Solo cuando la oposición de sexos es un factor relevante en el contexto, es necesaria la presencia explícita de ambos géneros: La proporción de alumnos y alumnas en las aulas se ha ido invirtiendo progresivamente, ó en las actividades deportivas deberán participar por igual alumnos y alumnas.

Algunos sustantivos adoptan idéntica forma para ambos géneros: Ej :  el/la atleta, el/la policía, el/la joven, el/la modelo, y a sí ocurre con los nombre terminados en -ista
 (artista, capitalista…) y en -nte (cantante, amante…)

Por no respetar esas reglas elementales, terminamos escuchando a una ministra de educación decir forzosamente, para marcar su compromiso con el género ” les pido a los estudiantes y a las estudiantas”, o a un presidente, en el fragor de un discurso que “vamos a trabajar con los Liceos y las Liceas”

Basta ! El idioma español , que es el único que conozco vagamente, tiene maneras concretas de distinguir a las mujeres y los hombres sin necesidad de inventos que promueven su degradación. Nuestra obsesión  por lo políticamente correcto a menudo ignora esta característica

Hay sustantivos masculinos ( El ciudadano, por ej), los hay femeninos ( La ciudadana) y los hay de género específico, que no admiten otro que no sea ese: Luna, piedra, luz o intemperie , por ejemplo, son femeninos y no admiten su masculinización; lo mismo para los masculinos exclusivos: cielo, agua, calor ó Sol.

La igualdad de género no puede degenerar el idioma, aunque en el idioma haya vestigios de machismo.

A nadie se le ocurre, por ahora, decir que los hombres somos iluminados en “el noche, por el luno”. El sol es masculino y es universal, ¿ o pronto diremos que “las niñas toman la sol”?.

Las distinciones de género persiguen la no discriminación de la mujer, pero eso no puede atropellar el idioma hasta puntos absurdos.

Defendamos el género, que no es la génera y  por favor… protejamos el idioma. Que es EL IDIOMA, y no LA IDIOMA, mal que nos pese

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3 Comentarios

  1. Jorge Raimondo Sosa

    Agua es FEMENINO, no masculino. Aunque en singular se use el artículo “el”, esto se debe a una cuestión fonética. En plural, se muestra como es, femenino: las aguas. Lo mismo ocurre con muchos otros sustantivos que comienzan con A: el arte y las artes; el agua y las aguas; el águila y las águilas; el alma y las almas; el aula y las aulas; el habla y las hablas, y así otras tantas.

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  2. Nora

    A nuestro rico idioma lo destruyen quienes dicen- La primer vez-, o cuando no utilizan sinónimos y todo “Arranca” por dar algún Ej. Ahora el tema que planteas es otra historia, estoy casi segura que la Ministra quien dijo ese disparate, no debe conocer el inicio de la Lucha de aquellas Mujeres quienes iniciaron su lucha para que alguien las visibilice, entre tanto machismo esclavizan te y aberrante!!! El planteo es ideológico, en un tiempo donde ser Mujer era secundario. Hay que remontarse e investigar de donde y desde cuándo proviene. Insisto, al idioma lo vamos a seguir destruyendo, al repetir lo que dicen quienes hablan MAL. Rescatemos Nuestro Idioma Utilizando Sinónimos y repasando el Diccionario, Carajo!!! Un Abrazo 🙂

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