Una vez más, vienen por la EPE

Nada es casualidad. Todo empezó en el verano con acusaciones contra la EPEC- la empresa energética cordobesa. En estos últimos dos meses, en Santa Fe, se fueron acumulando situaciones que vistas en su conjunto, denotan una clara maniobra nacional para desprestigiar y poner en duda el valor de la EPE.

La idea empezó en Casa Rosada. El obsecuente intendente de Santa Fe puso en dudas el precio del alumbrado público de Santa Fe y denunció el convenio que automatizaba el financiamiento del mismo de manera proporcional en las boletas de cada usuario. Corral buscó desesperadamente la solidaridad de sus colegas de la provincia, pero no consiguió que ninguno lo siguiera. Ni siquiera los propios.

Corral insistió en la embestida. Se negó a pagar lo que correspondía por consumo y propuso nuevas mediciones, desconociendo las que suministraba la Empresa. Hizo declaraciones públicas poniendo bajo sospecha la facturación que recibe. La EPE lo convoca a una reunión y el intendente no concurre. Luego no paga las facturas, bajo el argumento de “tener mediciones propias” y deja unos cheques en consignación en la propia municipalidad y dice públicamente que los deja en su despacho “para que la EPE venga a buscarlos”

La historia continuó con una serie de denuncias sobre “los costos de la empresa y los salarios de los trabajadores de la EPE”. Argumento que, oh casualidad, terminó repitiendo desde Sudáfrica y a través de una radio rosarina, el mismismo presidente Macri. El presidente no disimula la intencionalidad de esa “comunicación exclusiva”. Dedica parte de su tiempo a descalificar a Santa Fe y a “Córdoba en menor medida” por el precio de la energía.

De manera “subrepticia”, el domingo pasado, el periodista Daniel Abba, jefe de Redacción del Diario La Capital de Rosario, publica una nota hablando de “los sueldos de la energía” y acompaña la nota con una planilla de sueldos falseada. Los números que publica no se corresponden con los sueldos de los Directores de la EPE, sino que se toman fuera de contexto y representan a un mes en el que – históricamente- se pagan adicionales. Lo que la nota no dice, ni aclara , es que el propio Presidente de la Empresa, Maximiliano Neri, había dejado sin efectos esos adicionales.

La secuencia sigue con una viralización masiva a través de Whatshapp de la planilla falsa. Miles y miles de santafesinos se horrorizan con los falsos sueldos de los empleados de la EPE, y  se desata una cacería de brujas.

A la noche, dos empleados de Transener realizan una curiosa maniobra en la Estación Transformadora  conocida como Rosario Oeste, ubicada en Pérez.y generan un apagón de más de media hora en todo el sur de  Santa Fe.  Una maniobra absolutamente inusual, que está terminantemente prohibida hacer en esos horarios.  En A24, el periodista hipermacrista Eduardo Feinmann, menciona el incidente y después se pone a hablar de los “fastuosos sueldos de los empleados de la EPE”

Nada dicen del aumento sideral que impuso la gestión nacional al precio del MW: En marzo de 2016 el valor del megavatio fijado por el gobierno nacional para las distribuidoras (entre ellas la EPE) pasó de $ 50 a $ 1.070. Para imaginar un “valor de mercado” de un megavatio hay que multiplicar 70 por la cotización de un dólar. Es un cálculo que asusta. Entonces es preferible echarle la culpa a “los sueldos de la EPE”

Los sueldos de la EPE representan menos del 25 % del costo operativo de la empresa. Un porcentaje inferior a lo que sucede con las privatizadas u otras empresas públicas. Sin embargo el argumento se repite en boca de los funcionarios nacionales o sus delegados, con la certeza de que allí encontrarán una amortización para el costo político de sus propias decisiones: el Ministro Iguacel ya anunció un nuevo mazazo a los bolsillos de la clase media. En los próximos días, se anunciará un nuevo aumento de la electricidad que rondará el 30 %

LOS MISMOS ARGUMENTOS, VEINTE AÑOS ATRÁS

En noviembre de 1999, el ex gobernador Carlos Reutemann llegó hasta la sanción de la ley que privatizaba “la última empresa pública de servicios que queda en manos del Estado”. Un día después de la sanción de la ley, el Diario La NACIÓN decía textualmente : “(…)  la Empresa Provincial de la Energía (EPE), con un valor llave en mano de aproximadamente 900 millones de dólares, será privatizada antes de fines de año “para beneficio de tres millones y medio de santafecinos y no para los 3500 empleados” que la integran, según justificaron los senadores del PJ, que otorgaron sanción a la iniciativa.

La ley, sancionada en medio de la fiebre privatizadora del Menemismo, pretendía regalarle la prestación del Servicio eléctrico de la provincia a un grupo de empresarios amigos del ex gobernador- tal como se hizo con la Aguas Provinciales y el Banco Provincial- y el principal argumento era “el altísimo costo laboral ” que soportaba la empresa.

Si bien el proceso terminó fracasando, las gestiones de Reutemann y Obeid, se encargaron de generar una profunda desinversión del Estado en el servicio, lo que ocasionó perdida en la calidad de las prestaciones de la empresa, y la salida de al menos 500 empleados. Muchos de ellos, de carrera y con una riqueza técnica que requiere años de formación y experiencia en la calle.

Desde entonces, y hasta el último año de la segunda gestión de Jorge Obeid, la EPE fue una empresa “paria” para el Estado santafesino, que defeccionaba en su funcionamiento. La política fue sencilla. Antes de intentar su venta, provocaron un vaciamiento sin antecedentes, y con ello, un desprestigio público que fortalecía el intento: “la gente quiere una empresa que funcione, y que no pague sueldos exorbitantes”

Por entonces, la EPE vendía 1200 MW, y se caracterizaba por la precariedad  generada por las propias acciones de vaciamiento gubernamental.

Desde 2009, y hasta la fecha, las gestiones provinciales han invertido más de mil millones de pesos en infraestructura en la empresa, convirtiendola en una de las más  eficientes del país, duplicando la venta ( hoy vende más de 2400 MW) con muchos menos empleados que los que tenía en los tiempos del intento de privatización. Y algo más: a diferencia de  EPEC, no sólo no es deudora del Estado Nacional, sino que es acreedora por un monto superior a los 400 millones de pesos.

La EPE ha vuelto a ser un negocio tentador para los empresarios amigos del gobierno. Y sus delegados, desesperados por ocupar un lugar en la grilla electoral del 2019, se encargan de hacer el trabajo sucio.

¿ Cuales son las razones de esta embestida?  Habrá que aprender de la historia y tenerla presente para saber que errores no se pueden volver a repetir.  La EPE es patrimonio de todos los santafesinos. Tendrá todas las dificultades que se quieran, pero ha demostrado en los últimos diez años ser un ejemplo de reconversión. Desde el Estado.

Como en los tiempos de Reutemann, Caro y Mercier, hoy Macri, Iguacel y Corral, emprenden la maniobra: si es negocio, que sea para los amigos.

 

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