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Mire,Macri…

Mire, Macri. Le escribo esta carta pública porque «estoy caliente». Lo escuché la semana pasada utilizando la misma expresión y me pareció atinada: Yo también estoy caliente y necesito decírselo, aunque a usted no le importe, seguramente.

Yo soy un laburante de clase media. Tengo una casa con hipoteca que compré hace 12 años y todavía me quedan 3 años por pagar. Cuando usted asumió, yo pagaba 2.250 pesos de cuota mensual. El sistema es francés, creo, no soy muy ducho en el asunto, pero lo cierto es que cuando usted asumió, a mi sólo me faltaba pagar el capital. Y aún así, por este asunto de su suba endemoniada de tasas, hoy pago más de 6 mil de cuota.

Con el auto me pasa una cosa parecida, pero ahí usted tiene más responsabilidades. Yo compré un autito. Un Fiat chiquito, el más chico y barato del mercado. Y aunque la mayor parte del auto la pagué con un usado… me quedó un «puchito» que lo pensaba cancelar con un crédito UVA. 24 cuotas de 5 mil pesos, me dijeron. Ajustables… Eso fue en enero del año pasado. Hoy, la cuota sale 9 mil. Y por los pronósticos que me dieron en el banco… me preparo para un aumento mayor.

Otro tanto me pasa con la Escuela de mis hijas, Macri. Hasta el día que usted asumió, la escuela de mis hijas no era un problema para nuestra familia. Pagábamos las cuotas con la tarjeta de crédito, y nos alcanzaba. Ahora la triplicaron. Porque les triplicaron los costos, nos dicen. Pero además, supongo, porque se fueron muchos chicos de la escuela a causa de que sus padres no pueden seguir pagando. Antes podian, ahora no.

Y lo mismo nos pasa con la prepaga. Nosotros , con mi mujer, somos autónomos y recientemente nos pasaron a responsables inscriptos. 600 % NOS AUMENTÓ la prepaga desde 2015. Y no la puedo dejar de pagar, porque de ella depende la atención médica de mis hijas en Entre Ríos, donde la salud pública es muy mala.

Otro tanto con el gas, con la luz, con los impuestos inmobiliarios, las tasas, las compras del super, la carga de nafta de los autos… ¿ y sabe qué, Macri? Con el IVA y toda la mierda del impuesto a las ganancias que terminamos pagando, cuando antes no lo pagábamos. Porque usted nunca subió el piso del mínimo imponible y los tipos de clase media que facturamos apenas un 50 % más de lo que facturábamos hace dos años, terminamos entrando en el perverso sistema de compartir con su gobierno, una fortuna de plata que no sabemos si vamos a tener, porque nos cobran por adelantado.

Desde que usted llegó, con su revolución de globos y alegrías, en mi casa se habla de plata. Todo el tiempo. Y aunque nunca sobró nada, no era un asunto de preocupación permanente. Y ahora si. Y todo el tiempo terminamos hablando de plata. Y nos angustia no poder pagar el total de la tarjeta porque si pagamos el mínimo, como lo terminamos haciendo casi todos los meses, nos revientan a intereses. Y encima nos llaman por teléfono a cada rato, para recordarnos que lo debemos. Como si fueramos delincuentes.

Si todo esto hubiera sido necesario para sacar a la gente de la pobreza, yo no estaría contento, seguro, pero al menos sentiría que el tremendo esfuerzo que hacemos tuvo y tiene algún sentido. Pero no. Resulta que salen los números del Indec, y nos encontramos con que más pibes son pobres, más jubilados son pobres, más adultos se quedaron sin trabajo y están sumergidos bajo la línea de la pobreza y la misera.

En mi casa, todos los días pasa gente pidiendo para comer. Le juro que todos los días, tengo acidez en el estómago cuando mis perras le ladran a la gente que viene a pedir algo. Lo que nos sobra. Un pedazo de pan, lo que sea, dicen. Para poder alimentarse, porque tienen hambre.

¿ De que sirvió semejante sufrimiento general, Macri?

Soy periodista y estoy bastante informado. Y entonces sé perfectamente que su gobierno nos endeudó en cientos de miles de millones de dólares. Y que finalmente, como nos imaginábamos los que no lo votamos – y no votamos al Kirchnerismo- usted terminó haciendo todo lo que dijo que no iba a hacer: nos volvió a meter en el FMI, desde sus oficinas le ordenan lo que hacer con nuestras reservas, ustedes no controlan una sola variable de la economía y encima… no aplicaron una sola política de crecimiento, ninguna.

Las pymes caen como caen los castillos de naipe, y ustedes siguen diciendo que «este es el único camino», como si a quienes se quedan sin empleo les resultara un consuelo.

Mire, Macri. Yo no me quejo de lleno. Yo no pido Flan como dijo Casero. Yo le pido un poco de sensibilidad. Un poco de creatividad, un poco de empatía con los que laburamos cada vez más horas y terminamos ganando menos que antes.

¿ Por qué hicimos semejante esfuerzo y al final, lo que nos deja es aún peor de lo que recibió como país?

¿ Que hizo con toda la guita que me sacó en estos tres años? ¿ Que carajo hizo con cada uno de los putos pesos que nos arrancaron bajo la excusa de que era necesario este ajuste? ¿ Que beneficios nos generó su plan sin plan?

Y no me venga con que íbamos a ser Venezuela porque yo sé perfectamente lo que pasa en Venezuela, y estamos muy lejos, demasiado lejos de llegar ahi. No me siga amenazando con ese asunto, que me caliento más.

Mire, Macri. Nos hizo mierda ¿ usted lo sabe o no? ¿ Alguien le cuenta lo mal que lo está pasando la gente? ¿ sabe lo que pasa en la calle? ¿ se entera de la angustia, de la tristeza y de la desesperanza que tiene la mayoría de la gente?

Yo le pido una sola cosa: no intente quedarse. Usted y sus amigos del Newmann. Elisa Carrió y todos los miserables de los radicales que lo rodean a cambio de puestitos en el gobierno, no sirven. O no saben nada, o son una manga de perversos que nos llevan a un presente atroz.

Váyase en diciembre, Macri. Termine su mandato democrático y no vuelva más. Dejele el lugar a la gente que sabe. A los que no tienen negocios incompatibles con el Estado. Haga el lugar para que pasen mujeres y hombres que sepan que el Estado no es una empresa. Córrase para que venga un gobierno nuevo, de consenso, y que junte los pedazos del suelo que ustedes están dejando, y empiecen a reconstruir a este país de una buena vez.

Y no, no se equivoque… No quiero que vuelva ni Cristina, ni La Cámpora, ni Moyano y su ballet. Al menos no es lo que yo quiero. Pero córrase, inútil, y permita que los argentinos elijamos a gente decente, sería y responsable.

Para que dentro de cuatro años no estemos tan calientes como ahora estamos con usted.

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