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De Gorilas, sapos y camaleones

Es asombroso: uno apela a la memoria de algunos hechos insultantes de la reciente historia santafesina, y los mismos que hasta ayer compartían el repudio por los hechos y sus autores, te responden: ¡ gorila!. Sobre Omar Perotti, su pasado, los sapos de la militancia y la demonización de la memoria, cuando conviene.

Escribo en Facebook: » El Omar Perotti que vivan algunos Kirchneristas es el que privatizó el banco. SI. Ni el hijo ni un pariente. El mismo.Noto una entusiasta militancia de Kirchneristas Perottistas. Una curiosa mixtura de progresismo conservador, pañuelos verdes abrazando a un pro vida y estatistas entusiasmados por un privatizador… 
Es curiosa la «desmemoria» de los 90. Los tiempos del vaciamiento. De la pérdida del presentismo docente para los docentes con cáncer 
La de los inundadores, La de la ausencia de obra pública.La de la ley de lemas,La de los fusilamientos de 2001 en Rosario.¿Por eso militan?
Seré gorila, ponerle pero no olvido. Ni me corro de las convicciones para que ganen los neoliberales. NUNCA»

Las respuestas no tardan en llegar. Y curiosamente la palabra más repetida es:»gorila». No me asombra. Cuando se trata de bastardear una idea, lo más sencillo es insultar. Y si el insulto tiende a conmover a los pares, por su sentido de pertenencia, mejor.

Lo escribo desde la memoria. Desde la convicción más absoluta: lo peor que le pasó a esta provincia, después de la dictadura, pasó durante el dominio de Carlos Reutemann. Y Omar Perotti, le guste o no, fue parte de esa «quinta» de funcionarios que cumplieron al pie de la letra las órdenes del ex corredor de Fórmula 1, devenido en senador del PRO. Aunque siga diciendo que es peronista. Aunque todos sepamos que lo es.

Omar Perotti es «un sapo» que hay tragar. Me lo dice con culpa un amigo que supo compartir plazas y acciones de repudio a las acciones de aquellos gobiernos. No dice que no. No me responde que no, que Perotti no es lo que digo que es. Sólo atina a decirme que es un «sapo», y después me acusa de «gorila». Y me resulta extraña la doble vara. La camaleónica aceptación de que si, que ante la necesidad de «volver», dice, están dispuestos a tragarse sapos y acusar de «gorila» a quien nunca, jamás, se corrió del lugar en el que estuvo siempre.

Una militante feminista, esas de pañuelo verde inmóvil en el cuello me dice por privado: «podés poner lo que quieras, que te vamos a responder. Tenemos una lista de cosas para reprocharle al Socialismo». Ok. ¿ acaso se trata de eso? Esa misma mujer me envió hace menos de un año una foto de Perotti, si, del mismo por el que ahora milita, con la consigna: «No lo vamos a olvidar a la hora de votar». ¿ Es que hay algo más tránsfuga y volatil que eso?

Es llamativo. Esos que se dicen imperecederos defensores de causas, esos que dicen que no olvidarán, esos que te tiran de la ideología y sus presuntas coherencias a la hora de hacer uso de la palabra, son los primeros en llamarte «gorila», cuando les recordás el pasado y sus promesas. Los mismos que juraron no olvidar a los inundados, los que prometieron reclamar justicia por los fusilados de 2001, los que levantaron las banderas por los bancarios santafesinos despedidos por la privatización, los que se llenan la boca hablando de lo público y los negocios de las corporaciones financieras, ahora militan por el responsable de la privatización, por un funcionario de los 90, por un senador que ni siquiera fue capaz de asumir una posición frente al debate de la despenalización del aborto. Y se excusan en el»sapo», cuando en realidad están confesando su camaleónica ideología, y eso si, te gritan «gorila».

Es muy probable que Omar Perotti llegue a la gobernación de Santa Fe, si. Eso dependerá,claro, de la voluntad de la mayoria de los santafesinos, o de una primera minoría. Eso aún está por verse, y todos lo sabemos.

Y si así fuera, nunca le podrán decir a este «gorila» que no les recordó a quien votaban, por quien militaban. No me podrán decir incoherente, ni inmoral, ni camaleonico, ni cómplice del retorno a los noventa. Porque yo si tengo memoria del pasado, de sus responsables y de sus acciones. Yo si, como muchos miles de santafesinos, seguimos creyendo en los límites ideológicos y en la memoria, no en el resentimiento, sino en la memoria, como base de cualquier construcción posible.

Lo demás, les duela o no, me llamen o no gorila, es arrodillarse frente a todo aquello que dicen o dijeron combatir. Lo demás es sapo, camaleones y desmemoria.

Lo demás es exactamente lo que reprochan, cuando señalan con el dedo, cuando se autorizan a exigirle a los demás, lo que – claramente- no son capaces de sostener en los hechos.

Van a votar y militar por un funcionario del Reutemanismo. Por el privatizador del Banco, por un hombre al que le dió lo mismo, y se sintió cómodo, con el vaciamiento del menemismo, con las políticas que empobrecieron a este país, y que mantuvo un notable silencio de amparo, con todas las tragedias que seguimos recordando. En mi caso, sin sapos.

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