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Era un país, Mauricio (again)

La inmensa mayoría de la población le indicó la salida. No entendió que era un país.

Hace casi un año , escribí una nota en la que predecía- o advertía- que la mirada central del Macrismo era empresarial y no política. Y aún más, que todas y cada una de las medidas económicas e institucionales que tomaron desde el primer día, fueron pensando más en los mercados, en los intereses de las corporaciones económicas y el negocio financiero, que en las personas comunes.

Paradójico, si se piensa que fueron precisamente la clase media y la angustia que generaban ya entonces, la inflación, la incertidumbre económica y el clima político agresivo, los que empujaron a Macri a la primera magistratura.

Sin embargo, Macri y sus socios – especialmente el sector de la UCR que fue incondicional y con el tiempo, genuflexo – eligieron el camino del ajuste indolente, los valores de la presunta «sinceridad» pasando por encima los dolores cotidianos, decenas de miles de desocupados nuevos, el empobrecimiento brutal de un sector cada vez más grande de la población, y la profundización de todos los males que, si, existían, pero no en la dimensión que las políticas del gobierno macrista generaron.

No fueron capaces, ni siquiera, de provocar acuerdos generales, aún cuando sus consignas rebasaban de institucionalidad, república y diálogo. Nada de eso se puso en marcha, nada. Desde el día uno, intentaron poner los jueces de la Corte por decreto, y profundizaron el desprecio por el adversario, castigando con discriminaciones económicas a las provincias que no se alineaban, y favoreciendo- tal como se había cuestionado al Kirchnerismo- a los que le rendían pleitesía

Macri perdió ayer, porque la gente le dijo «Basta». Porque ya lo habían ayudado – inexplicablemente- en 2017, y porque la mayoría de la población aguantó pacíficamente uno de los planes de ajustes más brutales que recuerde nuestra historia.

No sólo no solucionó ningún problema, sino que le generó al país una deuda monumental que demandará muchos años resolver. Si, con mucho viento en contra internacional, pero con más errores no forzados que otras cosas.

¿ Es el Kirchnerismo puro la opción? No lo sabemos, ni es – creo- lo que la mayoría de los argentinos esperan. Será un error pensar que las soluciones están en el lugar desde donde nació precisamente el fenómeno Cambiemos. Alguna vez tenemos que aprender de los fracasos, y esta es, como nunca, la oportunidad de demostrarlo.

La candidatura de Alberto Fernandez fue un acierto, su discurso fue el que se necesitaba.

Macri optó por proponer que no se piense, prometió seguir con lo mismo pero más rápido, y cada día que pasaba, los argentinos que viven de lo que trabajan, y los que no trabajan, como consecuencia de los ajustes, estaban peor.

Lo que ayer pasó, es lo que cualquier sociedad normal hace: se defiende.

Lo que viene, es, como siempre en este país, una gran incógnita. Lo que todos, sin excepción, tenemos que hacer es contribuir a la salida. Y que en esa salida, se encuentren la mayor cantidad posible de argentinos.

Y un dato más, probablemente central: que comprendamos que no podemos seguir odiandonos tanto. Que no podemos seguir poniendo más energía en el desprecio por el otro que en la generación de acuerdos para salir.

Lo que viene depende, como siempre, de la voluntad de los argentinos, pero de la imprescindible comprensión de lo que Macri no entendió: Que somos un país, no una empresa. Que las soluciones son políticas. Y que la política, más allá de las traumáticas experiencias que tenemos encima, es acuerdo.

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