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Perotti no consigue que le hagan el trabajo sucio

Nadie le puede discutir a Omar Perotti que tiene derecho a conocer el estado de las cuentas de la Provincia. Nadie puede poner una sóla coma de duda en la legitimidad de la preocupación del próximo gobernador, por tener certezas de cara a diciembre, y contar con la suficiente información para planificar su gobierno.

Lo que si se le puede decir a Perotti, es que el principal problema que tendrá su gestión es la demanda de sus socios electorales. Que no sólo están intentando condicionar los últimos meses del gobierno de Miguel Lifschitz, sino que se asoman como los que más problemas le traerán en este contexto de inflación y recortes nacionales.

Para los gobiernos del FPCyS, tanto en manos del ex Ministro Sciara, como de su alumno y sucesor, Gonzalo Saglione, el Déficit y el Superavit, siempre fueron herramientas de política económica y nunca un deber ser de las cuentas públicas.

El Estado no es una empresa, lo prioritario es el cumplimiento de los servicios elementales, el financiamiento del crecimiento en infraestructura, y el equilibrio de las cuentas sirvió como garantía de sustentabilidad frente a terceros.

NÚMEROS PROLIJOS, PLANTA EN ORDEN, NERVIOS EN EL HORIZONTE

En las últimas horas, el mandatario electo puso en linea una página diseñada por el equipo técnico y puso a «disposición de los santafesinos» una página web (Transición Santa Fe: https://transicionsantafe.com/) en la que da cuenta del proceso de traspaso del gobierno provincial con el socialismo. O sea. Su versión de los números que tiene y recibirá en diciembre, y sus primeras quejas por el presunto «aumento» de la planta estatal, en sus distintas variantes.

Contradiciendo lo dicho por su principal cuadro administrativo en las negociaciones, el ex Ministro de Gobierno de Jorge Obeid, Rubén Michling, quien aseguró que «no tendrán motivos para hablar de la pesada herencia», Perotti salió ahora a reclamar a través de los medios de comunicación su pedido de mesura a la gestión saliente en dos aspectos: el gasto público- entiéndase aquí los recursos que regularmente gasta el Estado en su funcionamiento y la concreción del plan de obras, y el abastecimiento a todos los organismos de salud, educación y seguridad, por dar ejemplos- y un segundo punto de curioso escenario: el reclamo de que no se produzca un aumento de la planta de trabajadores que reclaman su titularización o ascensos.

El pedido se contrasta con el aumento del gasto según sus números y la decreciente recaudación del estado por caída de impuestos o medidas nacionales que le implican una quita sustancial de recursos. La quita del IVA y el aumento del piso de ganancias, le produjo sólo a Santa Fe una merma de más de casi 5 mil millones de pesos, de los recursos que estaban presupuestados para 2019.

Miguel Lifschitz tomó una decisión políticamente correcta que Perotti esperaba que no tomara: extendió la vigencia de los aumentos por claúsula gatillo– el mejor sistema de actualización salarial que se conoce hasta el momento- y a pesar de algunos intentos confusos de propios dirigentes sindicales – como el ahora devoto Perottista, Pedro Bayugar- que sugirió «buscar otros mecanismos más efectivos como las sumas fijas no remunerativas que propuso la gestión nacional- el resto de los gremios guardaron silencio, o por el contrario, reclamaron como innegociable el sostenimiento del mecanismo que usa el gobierno provincial desde marzo de 2018.

LOS PROPIOS PIDEN LO QUE PEROTTI NO QUIERE QUE PIDAN

¿ Que quiere Perotti? Uno supone que expresar las medidas que tiene «in-pectore» para el comienzo de su gestión no lo dejarían bien parado, ni frente a buena parte de su electorado, y mucho menos frente a los sindicatos que trabajaron abiertamente detrás de su candidatura.

Un dirigente de UPCN envía un comunicado reclamando el pase a planta de todos los trabajadores que se incorporaron al trabajo estatal entre el año 2016 y el mes de Agosto del corriente año. En el texto, el gremio le reconoce al gobernador «no haber procedido a cubrir las vacantes de las 5000 jubilaciones que se produjeron durante ese lapso«  y agregan, para disgusto de Perotti y sus argumentos sobre el gasto: «debe considerarse que el Estado Provincial, por razones lógicas de crecimiento demográfico y por decisiones políticas, ha crecido. Muchos de los trabajadores que están al frente de la atención de estos nuevos servicios, son los que justamente, no gozan de la estabilidad, que nosotros pretendemos»

Lo que afirma UPCN es lo que dicen Lifschitz , Farias y Saglione ,en sus distintas declaraciones públicas , respondiendo a los pedidos de Perotti: la gestión saliente no modificó el número de agentes provinciales, y son los gremios- los mismos que formaron parte de la coalición que lo llevará al poder el 11 de diciembre- los que están reclamando que lo haga. El reclamo del principal gremio estatal habla de 1500 agentes.

Desde el Perottismo «puro» empiezan a mirar con preocupación el modo en que van a establecer vínculos con sus socios, o peor: con los representados por sus socios. Las dirigencias sindicales pueden intentar contener y excusar un mínimo ajuste, la eliminación de la cláusula gatillo y hasta el retorno de las sumas fijas y no remunerativas a sus bolsillos, por un tiempo… y hasta que esas decisiones se hagan palpables en los bolsillos al momento de cobrar sus haberes. En los gremios de base como Amsafe, no caben dudas que la reacción a tales medidas podrían desatar un conflicto grave. Allí los incómodos socios de Perotti, tendrán muy poco margen para impedir un rechazo.

LOS QUE LLEGARON CON LIFSCHITZ, SE VAN CON LIFSCHITZ

La frase la dijo el Ministro de gobierno Pablo Farias, y parece sostenerse sobre un hecho indubitable: ninguno de los funcionarios que llegaron a la gestión en diciembre de 2015, es ni será empleado público. Todos el personal político y técnico que ocupa un cargo, se irá detrás del gobernador una vez que este entregue los atributos.

La gestión de Lifschitz, con todos los peros que se quieran poner en el medio, ha sido muy cuidadosa con los recursos públicos, no ha llevado a la planta permanente a los agentes políticos, y ha conseguido- sólo cabe remitirse a las calificaciones que tiene la provincia ante los organismos internacionales de crédito o los países que han otorgado líneas muy blandas de financiamiento de la obra pública- un orden financiero que puso a Santa Fe en lo más alto de los reconocimientos internacionales. Precisamente por el modo sustentable de administrar los recursos y los gastos.

Lo que «A priori» y de manera natural suele ser la base de tolerancia para cualquier gestión entrante, a Omar Perotti se le está complicando. Ya lo anticipó, a lo mejor con una sinceridad excesiva para el lugar que le toca ocupar, Rubén Michling: no hay previsión de «Pesada herencia» y algo aún peor: Lifschitz tiene resuelto no hacer ningún trabajo sucio, ni asumir ningún costo político que le alivie las responsabilidades al futuro gobernador. No es nuevo. Se ha cansado de repetir que el ajuste, y esto fue una constante en las tres gestiones del Frente Progresista, no lo pagan los trabajadores. Y si eso ocurre, tendrá que ser el propio Perotti el que tome las decisiones.

A tres meses del traspaso, la transición ordenada y ejemplar, sufre algunas convulsiones. Pero habrá que seguir atentamente cuales son las razones de la leve indisposición: si el estado de las cuentas y los números reales de la Provincia, o el enorme dolor de cabeza que le supone a Perotti tener que empezar por el ajuste. Un dato que no será nuevo para el gobernador electo, porque formó parte de gestiones que se caracterizaron por eso. Pero que no responde a las promesas que les hizo a sus socios «progresistas» y sin los cuales no hubiera obtenido el triunfo

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