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Los dolores de mi amigo Sergio ( y su coraje divino)

Lo que sigue, es un texto que publicó mi amigo Sergio Felipe Lescano. La palabra amigo quizás quede grande, pero ambos somos explícitos de afecto mutuo, coincidimos en pasiones y convicciones, y entre otras cosas, estoy seguro, nos debemos un trabajo conjunto.

Sergio convive desde hace dos años con una enfermedad cruel . Sin embargo, en el medio del ahogo que le implican los tratamientos y la fatiga que le dejan las noches de insomnio a causa de los dolores ( de los que no se queja), se hace tiempo para escribir, para reflexionar sobre los derechos que tenemos los santafesinos, y para erigir, como siempre lo hace, como un mástil, su sonrisa que es bandera de esperanza y una declaración definitiva de vida que dice : «acá nadie se rinde, ni mucho menos»

Recomiendo leerlo. Es un ejemplo. Sobre todo en estos tiempos abundantes de quejas leves, y de discursos vacíos de realidad. Abrazo Sergio. Te quiero mucho.

EL DOLOR QUE TE ROMPE TODO

Arranca por algún lugar y todo lo transforma.
Rompe y se siente en los huesos, y llega desde el cuerpo al alma.

¿Los ateos tenemos alma?

Todo, poco a poco, se vuelve oscuro.

En un momento caes en que absolutamente cada movimiento minúsculo de tu cuerpo, tanto los voluntarios como los que ni sabíamos que nuestro doblegado cuerpito hace todo el tiempo, tiene un sentido e influye. «Efecto mariposa» dirán algunos para sintetizar esa idea de que algo muy mínimo que se realiza en algún lugar, puede y tiene repercusiones enormes en el otro extremo de la cadena de acontecimientos.

Comenzás a pensarte en esa clave, y buscás modos de respirar, mover un pie, o simplemente dar en el punto exacto que provoque un equilibrio. Una combinación, como de una caja fuerte, para que duela menos.

Y cuando duele menos, salir de esa burbuja y volver al mundo real. Volver a pensar y sentir en lo que te rodea, y a tratar de seguir una vida cotidiana más o menos normal.

Estas palabras no tratan de contar lo que significa en un paciente, afrontar situaciones difíciles. Lo que busca es partir desde un lugar tan íntimo y minúsculo, tan ligado a la vivencia personal de un solo individuo, y tratar de hacerlo carne en otros que afortunadamente no pasaron (ojalá nunca tengan que hacerlo) por situaciones como estas.

Está claro que para afrontar esto se necesita de ayuda. Pues bien, ahí es donde damos el salto y hablamos de algo que nos involucra a todos.

Las drogas oncológicas salvan vidas, y en este caso, alivian y hacen que un paciente tenga una vida digna y tolerable en medio de estas circunstancias espantosas.

Y también, significan un negocio imposible de cuantificar en materia de investigación y elaboración por parte laboratorios privados multinacionales.

Si leyeron hasta aquí, sólo queda el pequeño esfuerzo de mirar la imagen del blíster de una de las medicaciones que ayuda miles de pacientes de todo el país, y que se encuentra a disposición de quienes así la necesiten y le sean recetadas por sus correspondientes médicos.

Se trata de METADONA, elaborada por el LIF SE – Laboratorio Industrial Farmacéutico Sociedad del Estado
Laboratorio Público de la Provincia de Santa Fe.

Quizá los grandes laboratorios encuentran en esta droga una oportunidad de negocios. De lo que estoy seguro es de que en el LIF, la elaboración de este tipo de drogas tiene por objetivo poner al alcance de los pacientes del sistema de Salud Pública del país, las mismas medicaciones que aquellos que si pueden pagarlas el sector privado.

En definitiva, que todas y todos tengamos las mismas posibilidades de acceder a una salud y vida digna.

Después, si quieren hablemos y opinemos de políticas, grietas, y la mar en coche. Yo no tengo problemas para entablar intercambios y mantener debates.

Pero esto que aquí les comparto, no es relato. Es un hecho concreto, resultado de una política de Salud Pública, que transformó una provincia y garantiza derechos.

Derechos que quizá ni sabías que tenías…. y que si ahora conocés, también es un paso enorme hacia el futuro, porque permiten valorar lo que tenés, y aferrarte a eso que algunos van a querer quitarte con la excusa de que los números no cierran.

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