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Cambiar el chip

Sobre las ideas y los modos. Sobre lo que se cambia y lo que no.

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Hace pocos días me encontré con una amiga con la que tuvimos diferencias en los meses electorales. Nos dimos un abrazo, y me recordó que la había bloqueado en las redes sociales. Me impresionó corroborarlo. ¿ Cuales son los extremos hasta donde nos llevan las diferencias de pensamiento?. Eso hay que cambiar, no las ideas.

Los tiempos electorales nos ponen intolerantes a los que discutimos la cosa pública. Hay actitudes que tomamos basándonos en una circunstancia temporal y seguramente pasajera. No somos eso, al final. Somos eso, durante unos días, en un tema, en posiciones sobre temas específicos o generales. Pero no somos eso, y aunque lo parecemos.

En esos días, los santafesinos discutimos quienes nos iban a gobernar. Yo claramente expresé mis posiciones, y los demás también. Yo fui duro, muy duro con Perotti, con el modo cooperativo de recolectar votos del PJ, y especialmente, fui categórico al momento de revelar lo que es un hecho: que la en las generales, hubo un acuerdo del Peronismo con Cambiemos en Santa Fe, para esmerilar al Frente Progresista- incluso mencioné las relaciones cercanas de los Rossi con el intendente Corral- y el trabajo que se hizo para que finalmente Perotti resultara gobernador.

No me arrepiento de una sola palabra. Y eso no implica, bajo ningún aspecto, no reconocer el triunfo de Perotti como legítimo e indiscutible. Y menos, cuestionar a quienes lo eligieron con convicciones, creyendo que detrás de él hay un proyecto de provincia, un modelo o un plan de trabajo.

Yo sigo creyendo que no lo hay, y cuando se empiezan a asomar los nombres de un futuro gabinete, con lo que nos encontramos es con nombres de ex ministros de gestiones que terminaron hace doce años y cuyos resultados fueron malos. Muy malos en algunos aspectos, y terribles en otros.

Entonces, después de disculparme, y corroborar mi afecto,ella me dijo al despedirnos: «Tenés que cambiar el chip», dando por sentado que yo seguía enganchado en aquellas discusiones que provocaron mi bloqueo. Y yo le respondí que si, que ya pasó. Pero ella movió la cabeza como diciendo «no, no, seguís enganchado»

Creo que hablamos de dos cosas distintas: lo que cesa es la tensión de una definición, pero no las diferencias. Y está bien. Lo que uno debe hacer es bajar un cambio en la intensidad de los planteos, pero no hay ningún motivo para dejar de decir lo que se piensa . Especialmente en los temas de interés público.

Hay un chip en los modos, pero hay otro en las ideas. Y cambiar este último es peligroso, si no hay razones que genuinamente nos modifiquen las posiciones.

Yo sigo pensando lo que pensaba de Perotti. Sigo pensando que hay colectivos que entrampados en la «táctica» de la unidad, pusieron por encima de la protección de los logros obtenidos en las políticas que defienden, sus intereses personales.

¿ Que garantias tienen que con Perotti continuarán las políticas de salud reproductiva, los protocolos de abortos legales en los hospitales públicos. Las políticas de producción de medicamentos gratuitos o de bajo costos, como el mismísimo Misoprostol? Sinceramente, ninguna.

Porque Perotti ha sido, y sigue siendo un hombre de planillas y ajustes. De recortes y desprendimiento que al estado le ocasionan gastos. ¿ Está a salvo todo eso? No.

Y por eso el voto evangélico acompañó a Perotti. Y buena parte de los colectivos feministas también. Y entonces la pregunta es : ¿ cambiaron ese chip ellas o yo?

La respuesta es obvia: «es táctico, tiene que ver con el proyecto del Frente de Todos, con la necesidad de la salida de Macri, etc, etc,». Pero en Santa Fe el costo puede ser muy alto, demasiado alto. Tan alto como confirmar al Macrismo en el poder. En fin…

Sigo pensando que haber votado a un dirigente privatista es un retroceso, en una provincia que aún en medio de la crisis nacional, sigue poniendo por encima de todo a la salud, la educación, la cultura, la recuperación de los espacios públicos, la obra pública, la multiplicación de la Energía, la transparencia y a la inclusión social, a través de programas emblemáticos como «Volver a Estudiar»,»Abre» o «Nueva Oportunidad». Sin punteros que manipulen esos derechos. Sin una sola denuncia de corrupción.

Ya pasó. Ya se acabó la discusión electoral. Ya se eligió gobierno, y en ese sentido no queda nada que discutir.

Lo que viene, es imponderable, por ahora. Lo irán contando los hechos, las acciones de gobierno, y los resultados de esas politicas.

El chip de la discusión se cambió ya. No se puede seguir discutiendo sobre lo que se terminó. Pero no se cambian las ideas, si están firmes. Y es mi caso: sigo pensando lo que dije, sigo creyendo lo que expresé, y no me lo cambia un resultado electoral, ni mis circunstancias personales, ni mis conveniencias laborales.

Ese chip no se cambia.

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