Tres burócratas cómplices, que ya no salen a la calle

Centenares de mensajes llegan al posteo de REC en Facebook. Todos son docentes furiosos por la propuesta del gobierno, pero más con la campaña de AMSAFE para aceptarla. Sonia Alesso, en muy pocos meses, quedó en evidencia: su militancia partidaria y sectorial es mucho más importante que su compromiso con los afiliados. Será dificil que los trabajadores públicos se olviden de estos meses, en los que AMSAFE, ATE Y UPCN borraron todos los límites éticos, y le facilitaron un ajuste brutal al gobierno de Omar Perotti.

MOLINA

Llevo a su hijo a una guardia del Hospital de Niños Orlando Alassia. Dos enfermeras y un médico le salvaron la vida al chiquito. Cuando la situación de tensión pasaba, uno de ellos le respondió al agradecimiento del dirigente sindical: «De nada, lo hacemos por el bono de mierda que nos dieron ustedes».

La historia se hizo pública. La furia del dirigente de UPCN generó todo tipo de amenazas y aprietes en el Hospital. Un médico, como todos los que hablan, me piden reservas del nombre. Los amenazan con iniciarles acciones administrativas, los amenazan con quitarles el contrato, le advierten que nunca pasarán a planta. Trasciende un mensaje de WhatShapp de la Jefa de Enfermeros :»Estoy harta de escuchar que dicen que no los cuidamos. Quiero nombres y apellidos, quiero que dejen constancia de las quejas» apura la Jefa, que no es ni más ni menos que Delegada de UPCN.

Saltan varios temas, y el Secretario General de UPCN nos pide derecho a réplica en REC, pero a la hora de salir al aire se arrepiente y no sale. Dice que irá a la Justicia.

Mientras tanto los enfermeros están furiosos, y siguen mandando material escandaloso. Molina ahora sale a cazar brujas, como hizo en Catastro cuando se conocieron las propiedades que tiene en Santa Fe.

No puede evitar que sus afiliados se enteren de nada. Queda desnudo. Al final, termina siendo un pobre tipo, millonario, pero que no representa más a los trabajadores. Y lo sabe. Y eso lo desespera. En un año, en dos o en tres, dejará el cetro. Y pasará al olvido. Dormirá en su casa de Barrio El Paso, seguirá veraneando en Punta del Este en los departamentos de su socio Augusto Borlle.

Hay algo seguro: cuando los años pasen, no habrá estatuas ni placas que lo recuerden. La sombra de Alberto Maguid lo tapara siempre, y su gestión se recordará como la del retroceso y el oprobio en UPCN.

HOFFMANN

Jorge Hoffmann se fue de compras. Al Kilbel de su nuevo barrio, en Villa California. Quienes conocen su casa dicen que es muy linda. No se conoce que un empleado público pueda construirse una casa de fin de semana con el salario que gana. El puede. A él nadie le pide explicaciones. Nadie lo controla.

Sin embargo se topó con un afiliado entre las góndolas y empezó a sentir insultos. Los insultos se multiplicaron cuando otras personas lo identificaron: «Entregador hijo de puta» le decía cada vez más fuerte el afiliado, y la gente le agregaba insultos. A los pocos minutos, Hoffmann fue acompañado por el personal de seguridad del Supermercado a la puerta. Ya no puede comprar tranquilo, los fantasmas de sus afiliados empiezan a acechar detrás de las latas de tomate.

El dirigente nacional y popular, el orador aburrido, el aspirante eterno a una banca en el Congreso, ya no puede comprar tranquilo en el super de su barrio.

Hace muchos años, desde la fundación de la Mutual de ATE, convirtió al gremio en una enorme máquina de multiplicar dinero. Invierte la plata de los afiliados en negocios que no permiten controles rigurosos.

Compró un teatro, construyó un hotel y unidades habitacionales para estudiantes con la UNL. ¿ Cómo se controla cuántas habitaciones se alquilan en los hoteles? . Les quita mil pesos por mes de cuotas a los afiliados, a los quince días les devuelve 300. Esos trescientos se usan para hacer intereses financieros. No les devuelve los intereses, claro.

La mutual de ATE es una financiera que tiene ahogados a más de 10 mil trabajadores. Durante la pandemia, y mientras entregaba a sus compañeros por un bono, nunca suspendió el cobro de las cuotas, ni los intereses de los créditos.

Es un gremialista con aspiraciones intelectuales, pero sólo sabe hacer rendir la plata. Todos los ATE del país, incluida la Secretaría General Nacional, lo rechaza. De eso es muy dificil volver, muy dificil. No será sencillo que los afiliados se olviden de estos meses de ajuste, donde el «Alemán» los entregó sin luchar, asociado al peor gobierno que recuerde la Provincia en los últimos 30 años.

ALESSO

A Sonia Alesso se le rebeló la tropa. Es, desde los míticos 80, la primera Secretaria General de AMSAFE que cercena el mecanismo horizontal de Asamblea. Esa herramienta, con la que justificó cada uno de los paros que le hizo a las gestiones del Frente Progresistas, fue reducida a una Asasmblea de Delegados que controla ella.

Aquella mujer que caminaba por Rosario con libertad, eligió la identidad con el Kirchnerismo, y su destino será una banca de Diputada. Su condición de dirigente sindical está acabada.

Si los docentes pudieran votar libremente esta propuesta, no caben dudas que la rechazarían. Pero ella inventó un sistema de representación que viola todos los principios democráticos del gremio, para poder cumplir con la palabra empeñada con su gobernador, Omar Perotti.

Ella dice que nunca fue Perottista, claro. Nadie o discute. Lo que quedó claro es que hizo todo lo que pudo desde su lugar para garantizarle el triunfo, para instalar en la sociedad un malestar con la gestión de Miguel Lifchitz, al que acusaba no hace tanto de «Neoliberal».

Hoy está desesperada porque es socia de Baradel en la CTERA, y no puede perder en Santa Fe. Y en Santa Fe gobierna el Peronismo unido. El mismo que gobierna en el país, y en la Provincia de Buenos Aires.

Entonces la persecución a los docentes que se manifiestan, la advertencia de que «no vengan a pedir protección si rechazan esto». La desvergonzada militancia por la aceptación de un bono que viola todas las leyes, con sumas que desfinancian a la Caja de Jubilaciones y al IAPOS.

Pobre Sonia. Sabe que ya no representa a los docentes. Todavia no sé si puede ir a un súper tranquila, o acompañar a algún familiar a un hospital público.

Es probable que también tenga fantasmas que la aterroricen. Ella eligió su compromiso con Cristina y Alberto, y Omar, antes que la reivindicación de los principios elementales de la representación gremial docente.

Ella sabe, los que la rodean saben, que su carrera dirigencial está acabada. Que los docentes en las próximas elecciones la van a echar. En la calle, alguna docente reemplazante la va a encontrar y le va a reprochar los que hizo con ellos.

Los tres, al final, pagarán el precio de traicionar a sus representados. Pagarán el precio de haberse garantizado sus propios beneficios personales antes de garantizar la defensa del salario y los derechos. Sólo volverán a las plazas rodeados de patotas y aparato público. Solos no caminarán. Ya no podrán hacerlo tranquilos.

En la historia sus nombres serán lo mismo que los Triaca, los Moyano, los Barrionuevos, los Gordos , esos que representan al sindicalismo rico, con trabajadores pobres.

Ellos, los tres, ayudaron a Perotti a ganar, y ahora lo acompañan en el ajuste. Y eso no es gratis, nunca lo es. Se paga en los hospitales, en los supermercados y en la calle. Esa que ya no pisan. Por más temor que verguenza. O sin verguenza. Porque la perdieron en el camino.

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