Perdón Perotti

 «El mundo atribuye sus infortunios a las conspiraciones y maquinaciones de grandes malvados. Entiendo que se subestima la estupidez

Adolfo Bioy Casares

Yo fui, como muchos, un prejuicioso. Lo acusé de formar parte del modelo noventista de Reutemann y Menem. Lo prejuzgué con sus participaciones alternativas en los distintos sectores del peronismo, según soplara el viento de época.

Lo acusé, sin saberlo, de ser un conservador por sus curvas y dudas en sus decisiones legislativas, como diputado, como senador.

Lo acusé de cobarde por haberse escapado a los Estados Unidos para una «beca» en pleno caos del 2001, abandonando a los propios en medio del incendio, para continuar con su «formación» académica.

Lo acusé de inmoral, por mezclar sus intereses comerciales con los del Estado. Lo acusé de haber privatizado el Banco de Santa Fe. Lo acusé, ya siendo gobernador, de querer hacer negocios con empresas «cercanas» para extender negocios tecnológicos, endeudando a la provincia para que se enriquezcan algunos amigos y paguemos todos los santafesinos.

Lo acusé, de haber desperdiciado los seis meses de transición y no haber armado un equipo de trabajo para cada área del gobierno que iba a asumir.

Lo acusé de no tener un plan de seguridad, que lamentablemente quedó en claro, a pesar de haber ganado las elecciones hablando casi exclusivamente de ese tema, prometiendo «La Paz y el Orden», un slogan copiado de Bolsonaro y que según se desprende de los comentarios irónicos en sus redes del creador, Ramiro Agulla, no terminó de pagar todavía.

Lo acusé, de haber licitado el juego on line con los casinos contra lo que decía la ley, una cosa que fue confirmada por el Tribunal de Cuentas en dos oportunidades y luego, originó una denuncia penal en su contra que sigue su curso, al «ritmo» de los jueces santafesinos.

Lo acusé de guardar dinero en plena pandemia, ahorrar en el medio de las necesidades de los docentes reemplazantes, de los enfermeros mal pagados, del peor ajuste al sector público, de la peor tragedia de las Pymes, de las mayores necesidades de infraestructura de los Hospitales públicos. Lo acusé de desalojar escuelas, para no seguir pagando los alquileres y dejándolas, en pleno ciclo lectivo, incluyendo a la escuela especial 2090 que funcionaba en un edificio público, con 70 pibes con discapacidades.

Lo acusé de no comprar ambulancias, que siguen sin aparecer en el norte de la provincia.

Lo acusé, a través de las actitudes de su oprobioso y sonoro Ministro, Marcelo Saín, de haber roto todas las relaciones con el personal policial, librando a la suerte de los ciudadanos las calles de Rosario y Santa Fe, permitiendo el retorno del dominio en los barrios de las bandas, incrementando el nivel de homicidios entre soldaditos, aumentando significativamente el nivel de delitos en toda la provincia. Abandonando a los policias, sin darles patrulleros ni reparando las unidades modelo 2019 en las chacaritas que fueron filmadas en Rosario, en Santa Fe y Rosario. Sin pagarles la nafta, ni darles dinero a las comisarias para cambiar neumáticos.

Lo acusé de romper la institucionalidad. De quitarle la titularización a 500 docentes.

De romper el dialogo con la legislatura y quemar los puentes con la oposición y sus propios compañeros, para concentrar el poder.

Lo acusé de abandonar los planes sociales que incluían a miles de santafesinos, el ABRE, el VOLVER A ESTUDIAR, el NUEVA OPORTUNIDAD.

Lo acusé de haber favorecido y comprado a los gremios estatales, para que guarden silencio en el ajuste , para que no movilizaran cuando se podía, para que se acomodaran muchos delegados en cargos públicos.

Lo acusé de suspender adrede la obra pública, exigiendoselo al ex gobernador Lifschitz a través de los medios, para luego salir a decir » que recibió las obras públicas paradas»

Lo acusé de no tener políticas de cultura, ni de Ciencia y Técnica, de abandonar los espacios culturales, los museos, y todas las áreas culturales de las escuelas, donde no reemplazan a los docentes de esas áreas por no considerarlas «indispensables».

Lo acusé de demorar la vacunación de los santafesinos, por no descentralizar con municipios opositores. Lo acusé también, de haber facilitado la vacunación VIP en Rafaela y Rosario. De haber vacunado a quienes no debian vacunarse, impidiendo ese derecho a quienes lo tenían y no accedieron.

Lo acusé de tener una comunicación fallida, repleta de confusiones e inexactitudes, y de generar en la población ante cada decisión urgente e imprescindible. Y de generar en la población mayores zozobras , cuando más calma necesita.

Lo acusé, y le pido mil disculpas, de haber tenido mala fe y buscar consecuencias intencionales en todas y cada una de sus carencias.

En fin, lo acusé de tener un plan destructivo. Y me equivoqué, yo no sabía quien usted era en realidad.

Pensé que era un cuadro político, un hombre formado, un líder que venía a cambiar las cosas a su modo, aunque a mi no me gustaran.

Al final se trataba de solamente de un incapaz pleno. Y entonces le pido perdón, por mi confusión permanente.

2 comentarios sobre “Perdón Perotti

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