La derrota que tiene dueño exclusivo

El peronismo sufrió la peor derrota de la historia en Santa Fe desde 1983. Los factores nacionales tuvieron su incidencia, pero la pésima gestión de Omar Perotti derramó sus consecuencias sobre los intendentes y presidentes comunales que fueron objeto de sus presiones y abusos de poder. Su «venganza» con los Rossi derivó en la concejalía mas cara de la historia: Jorgelina Mudadell obtuvo una sola banca, con una inversión que superó los 300 millones de pesos. Lewandoski salvó los números en el Departamento Rosario, pero no alcanzó para equilibrar las derrotas aplastantes en Rafaela, Reconquista, Venado Tuerto y Santa Fe. Javkin ganó Rosario. Y Jatón recuperó muchos metros desde las PASO a las generales.

Hubo un día en el que Omar Perotti creyó que era lo que nunca fue. Hubo un día, probablemente después de su triunfo en las elecciones de 2019, en que sus adláteres le hicieron creer que ya estaba todo listo: que Santa Fe se gobernaba como una estancia, que los empleados públicos debian ser tratados como sus empleados en negro en el campo, y que sus aliados – los que los llevaron a la gobernación- ya eran prescindibles.

Perotti creyó que era dueño de Santa Fe. Nunca entendió que sólo había sido elegido gobernador y que a diferencia de Carlos Reutemann- su modelo de gestor- no contaba con su respaldo popular, ni con sus encantos. Y encima, olvidó que el cargo de gobernador no sólo se tienen atribuciones, sino obligaciones. Que su palabra no es la única ley, que el resto de los poderes también funcionan por afuera de sus intenciones personales y que la gente, lo votó por las promesas de campaña; esas que no tuvieron ninguna relevancia a la hora de gestionar.

Perotti contó con todo lo que un dirigente político puede soñar:

  • Recibió una provincia saneada, pero se inventó un relato falso de quebranto, que no puede ocultar con superavits anuales sostenidos y decenas de miles de millones de pesos guardados en plazos fijos, mientras los trabajadores del Estado- los imprescindibles- fueron empujados por sus decisiones salariales, por debajo de la linea de pobreza. Ahorró sobre un ajuste exclusivamente basado en los recursos de trabajadores y jubilados.
  • Recibió un sistema de salud ejemplar, en plena pandemia. Seis hospitales de alta complejidad, nuevos, en distintos puntos de la provincia.
  • Contó con la complicidad de los tres gremios principales: ATE, UPCN y AMSAFE. Con sus anuencias aplicó el ajuste y eliminó la resistencia de los trabajadores
  • Avanzó sobre negocios monumentales como los trazados sobre IAPOS, en beneficio de un grupo económico de salud de Rafaela.
  • Silenció, como nadie, con centenares de millones anuales a casi todos los medios de comunicación de la provincia, que callaron todas sus decisiones irregulares. Así, nadie habló de la entrega del juego on line, ni de los sobreprecios en las licitaciones, ni de las destitularizaciones, ni del levantamiento de los planes sociales como el ABRE, el Nueva Oportunidad o el Volver a Estudiar. Nadie examinó sus decisiones en materia de seguridad, y los niveles alarmantes de crecimiento del delito, como consecuencia de la falta de inversión en recursos materiales y humanos en la policia.
  • Recibió el respaldo de la presidencia de la nación y de CFK en las internas partidarias.
  • Y quizás el más trágico favor que le hizo el destino: en plena pandemia, sin estar vacunado, perdió la vida el único dirigente político que estaba en condiciones de darle pelea y ganarle naturalmente: Miguel Lifschitz.

Aún así, Perotti se las arregló para romper todo lo que estaba a su alrededor y consiguió extinguir todo su caudal político en menos de dos años.

Con él se llevó puestos a los intendentes que, bajo presiones y extorsiones, tuvieron que «jugar» con él. Y a los que lo enfrentaron, los confinó. Así tenemos, todavía, a un Ministro de Gobierno y a uno de Cultura ( esto a Perotti le importó siempre poco) a los que no les dirige la palabra, a una vicegobernadora despreciada y a un grupo de Ministros paralizados por sus conocidos malos modos, ya famosos en Casa Gris.

Su obsesión por el control de los recursos lo llevó a poner todas las energías del Ministerio de Seguridad y sus tentáculos en el MPA, para perseguir a un senador que lo había llevado a la primera magistratura. Rompió el bloque que le daba mayoría en el Senado y perdió control definitivo sobre la legislatura. Saín lo ayudó a ganarse el desprecio del Poder Judicial. Y con todo el poder en manos, no fue capaz de probar uno sólo de los delitos con los que amenazaban y desacreditaban a propios y extraños: Ni Saín ni Perotti demostraron NADA de lo que dijeron saber, mientras la provincia se caía a pedazos.

El gobernador no puede culpar a nadie de su suerte. Perdió 3 de las 6 intendencias que puso en juego, en manos de JXC y el FPCYS. En las otras ocho, perdió por paliza.

El FdT perdió en 16 de los 19 departamentos de la provincia, y a pesar de haberse alzado – gracias a la popularidad televisiva de Marcelo Lewandoski – con el departamento Rosario. En la ciudad perdió con el FPCYS del intendente Pablo Javkin.

En la ciudad capital, obtuvo una sola banca en el concejo municipal, la de su delfina Jorgelina Mudadell, la candidata con mayor inversión por voto de la historia política santafesina: 33 mil votos, que según calculos conservadores, nos costaron más de 100 mil pesos cada uno. Con tal de vengarse de Agustín Rossi- que se atrevió a enfrentarlo en la interna- apostó a perder y dividió votos con el cantante de cumbia, Piedrabuena. Así dejó sin banca a Alejandro Rossi y rompió cualquier puente de retorno a la unidad.

De las PASO a las generales perdió 8000 votos, mientras la candidata del Intendente, Emilio Jatón, sumó 23 mil.

En su pueblo natal, Bella Italia, su primo ganó la comuna como único candidato. Pero el voto en blaco lo dobló.

En Rafaela, su centro de operaciones y el de sus principales colaboradores- Roberto Mirabella y Marcos Corach- lo aplastaron en todas las categorias electorales en juego.

En Reconquista también. En Venado, peor.

Dos dias despues de las elecciones, y en un contexto nacional que lo disimula, Omar Perotti no puede explicar lo que le pasó el domingo. Ni nadie de su entorno puede entenderlo.

Lo que les pasó por encima es la realidad, la bronca de la gente, la indignación de los docentes, los policias, los empresarios Pymes que no recibieron ayuda, los médicos y enfermeros, el fastidio de los comerciantes que empiezan a sentir la «trampa» de la billetera Santa Fe. La bronca de los vecinos de los pueblos olvidados, donde cayeron con camiones a entregar bolsones, y no hicieron una sola obra pública. La tristeza de los jubilados, el enojo de los opositores por las violaciones sistemáticas a todas las leyes electorales, la pereza de sus propios compañeros de partido, que hartos, ni le reconocen autoridad ni hicieron el esfuerzo de acompañarlo. Porque no lo respetan, porque no le reconocen ninguna virtud.

Encima se avizoran dos causas que lo pueden comprometer personalmente: el intento de compras de armas a un empresa israelí y las acciones de espionaje ilegal que montó Saín contra legisladores, periodistas y políticos opositores. Todo eso emepezará a dilusidarse en las proximas horas: ¿ Sabía o no Perotti de esas acciones de Marcelo Saín? ¿ Saín estará dispuesto a pagar solo el costo de las acciones ilegales?

Perotti pasará el proximo 25 de diciembre su penúltima navidad en el poder. Las decisiones que tome la oposición en los proximos meses, pueden profundizar aún más su deterioro político.

Nadie espera, por su naturaleza, autocríticas ni cambios de rumbo. Santa Fe puede vivir los proximos dos años, sus peores dos años. Quizás el gobernador reaccione, y entienda que está a tiempo de quedar un poco mejor en la historia de la provincia.

Permitanme dudarlo, no hay un sólo dato ni una sola caracteristica de su personalidad, que abra alguna esperanza.

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