Late Buenafuente y latirá

Late Motiv, ese juego de palabras que se inventó «el Andreu» para bautizar a la perfección ese espacio colectivo, tan nuestro, se termina. Late (robado del tradicional Late Night americano):»Tarde en la noche». Motiv (robada de la expresión LeitMotiv) «idea fundamental que se va repitiendo». Late Motiv, leído a la postre como una expresión nueva y definitiva: late, de latir. Motiv, abreviación incorrecta, de motivo. Motivos para latir, puede ser. Latidos para tener motivos. Da igual. Creo que se entiende. Y sino, que se siente. Que de eso se trata, carajo.

Se acaba,dicen. Y nosotros no lo creemos. Hay algo de olor a ahorros empresarios. De recortes presupuestarios. De ajustes en arte. Lo que sea que se hayan inventado para cortarnos ese pedazo de ventanal que los españoles ven en la TV y que el resto del mundo de habla hispana, espíamos por pedacitos en Youtube. Se acaba, dicen las noticias. Y el tipo lo confirma con una indisimulable pena. Aunque siempre termina haciendo un chiste. Y nosotros, como siempre, terminemos largando la sonrisa cómplice.

Nadie bendice este final de fiesta. Pero habrá razones. Igual, en este mundo repleto de postales manchadas de tristeza y muerte generalizada, nadie tiene derecho a quitarnos- ni siquiera por un rato- el derecho a reír. Eso, Buenafuente es un miltante del Derecho Humano a Reír. Habrá que presentar la moción ante la ONU.

Y no se trata de la risa tonta. Del fumado que se va chocando con lo gracioso. No. Se trata de esa colisión divina que nos conecta con otros que dicen cosas y nos identifican. Nunca desde la estupidez, siempre desde la pacífica burla al presente y a sus estúpidos comandantes. Desde el dolor también. Repasen si tienen tiempo, el laburo que se tomaron sus realizadores durante la Pandemia. Una lección de supervivencia del humor.

Nunca en Late Motiv te ibas a reir de una pobre persona sufriente, ni te ibas a encontrar con un filo que cortara con injusticia la piel de los que la pasan mal.

¿ Que vos no viste Late Motiv, nunca?

Bueno. Ahí están los videos en Youtube. Ponetelos a mirar. No conozco a nadie que se resista a seguir viendolos, una vez que entran en clima. Y relajados, que el tipo se encarga de que entres facilmente. Nunca desde el pedestal, siempre mirando el mundo con los pies apoyados en la tierra.

¿ Que te perdés si no lo ves? Demasiado, supongo. Tanto, que al enterarnos de que se va a terminar, todos los socios de este club de bienestar sentimos que nos arrancaban un pedazo del corazón que late. Si, puse late, porque Late Motiv, nos aceleraba o nos bajaba el pulso.

A ver si puedo resumirlo en pocas palabras.

La escenografía huele a madera, los cortinados rojos a show. Al costado, la mejor banda de música en vivo que recuerde la televisión ¿ del mundo?. Tanto no lo sé. Sé que es la mejor que vimos muchos en nuestras vidas.

Creo que podría dar cada uno de los nombres. Litus, Pirata, Mac, Santiago, Coke, Pablo Novoa. Deben haber cambiado algunos a lo largo de estos siete años de convivencia multitudinaria, seguro, pero nunca dejaron de tocar. Como en el Titanic.

A la izquierda, un escritorio, un sillón cómodo. Una gigantografía de la noche en ¿Marbella? Da igual. Es la noche de cualquier ciudad bonita mirando al mar. Las luces de una ciudad despierta, mirando la tele. Y las letas de neón que consagran la invención idiomática: LATE MOTIV. Y nada más.

En el comienzo, el mejor animador conductor humorista que hayamos visto. El chowman, le dijo alguien en algún aeropuerto. Buenafuente. Un tipo común, que sabe decir con los matices que reclama, cada letra de un guión que lee, si, pero que nunca se contradice con las cosas que piensa. Alguien le escribe a Buenafuente, pero Buenafuente nunca dice nada que no piensa. Y a reir, claro. La realidad es tan tirana que nos merecemos reirnos de ella, aunque duela. Que es mejor que duela por carcajadas y asombro, que por intoxicarnos de realidad.

Del monólogo a los «colaboradores». Y aquí una definición de vida: Sólo los grandes, permiten que los demás brillen incluso más que él. Y eso hace o eso hacía Buenafuente, en cada Late.

Berto Romero, claro. ¿ Hace falta presentarlo? el hermano menor del jefe. El compinche de conversaciones absurdas. El único tipo que consigue- especialmente en esa otra maravilla que se llama NADIE SABE NADA- que Andreu se convierta en un infante libre. El que le da rienda suelta. El que lo pone en su lugar. Y viceversa. El Abott, el Hardy, el Portales de nuestro Olmedo.

Los otros, y sólo me detendré en algunos:

Javier Coronas. Un demente. El que lleva el humor al punto del delirio. Un auténtico rufián dispuesto al asalto de cualquier bar, parece, sin andar explicando de morales y correcciones. Faltón, pero el mejor.

Raúl Cimas. El del cuñado y el suegro. Y los sobrinos y los primos. El que lanza frases a borbotones, y te incluye en un viaje surrealista que relata con una parsimonia afectada y tembolorosa.

Maldonado, Miguel de nombre de pila. Un tartamudo real que se burla de si mismo. Un experto en arte, que escupe palabras y sonidos ininteligibles, mientras permite que de su boca se filtren expresiones que al final, aunque no tengan ningún sentido, perforan el chaleco antibalas de cualquier mortal. Un tipo condenado a ser un enorme comediante. A su pesar.

Bob Pop. El nuevo ícono gay español. Una mezcla sabia de Almodovar y Paquita Salas. Un lector ávido, un decidor implacable.

Raúl Perez, un imitador que demuele a sus imitados.

Y la música en vivo. Nada de playback, ni de postureos. A LATE MOTIV, se va a tocar en vivo o no se toca, que joder. Allí muchos descubrimos a artistas que no conociamos y nos los quedamos para siempre. El primero, vaya impresión, fue Jamie Cullum. Acabo de darme cuenta que está en vivo allí hoy. Casualidades. La lista es infinita. Nadie se negó a air a Late Motiv. Es un escenario, supongo, donde es dificil tocar mal.

Todo eso, con el humor y la gentileza de quien se presta a cuidarnos, pero que no deja nunca de decirnos la verdad.

Habrá por siempre, ediciones especiales que servirán como banderas que recuerdan el compromiso con pintarnos un mundo un poco mejor. El viaje con Serrat a visitar a los refugiados en Lesbos. El paso reciente por Canarias, para abrazar a las victimas del volcán.

Y se acaba. Vaya noticia que se cuela como se cuelan las peores noticias.

Igual late y latirá. Esa es la ventaja de estos tiempos de consumos a demanda. A Late Motiv volveremos cuando querramos, si es que a algún hijo de puta no se le ocurre borrar los videos.

¿ Y en el futuro? Todos suponemos que el tipo anda craneando algo. Pero no ha trascendido nada. Da igual, confiamos en él y en ellos. No nos imaginamos sin la compañia de «El Andreu» y sus historias.

Adónde sea que vayan, latirán los motivos. Cuando sea que ocurra, nos vamos a enterar.

Buenafuente no entiende, el valor que tiene su compañia. No demorará en enterarse. En la calle se lo irán reclamando.

Desde acá, desde el Culo del Mundo ( un documental que se recomienda ver, para quienes creen que ya no les queda lo que dar) sabemos que es un hasta pronto.

Pero hay algo que esta tribu, muy pronto huérfana de motivos para mirar tarde la tele, sabe y siente: Late Motiv late y seguirá latiendo. Buenafuente late y no tenemos pensado permitirle que nos deje sin latidos por celebrar.

Late, Buenafuente, y seguirá latiendo.

Ah. ¡Y una mierda para ti !

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