Perotti privatiza otro banco, a cambio de financiar su campaña

El acuerdo de «pago» con bonos, es «a cambio» de entregar el 1,9 % de la coparticipación anual santafesina, de aquí a la eternidad. Santa Fe recibe una promesa de pago, y entrega casi 10 mil millones en efectivo. Santa Fe resigna sus recursos, en el momento de mayores necesidades públicas y una creciente discriminación de recursos desde nación. El fantasma de la privatización del Banco Provincial, que repite protagonistas, 26 años después : Omar Perotti y Walter Agosto.

El acuerdo por el pago de la deuda que el Estado nacional mantiene con Santa Fe, pudo ser un mojón en la historia del federalismo argentino y un ejemplo perfecto de lo que puede hacer la unidad política, cuando priman los intereses generales. Sin embargo, aquel reclamo de Hermes Binner ante la CSJN, con fallo favorable en el final de la gestión de Antonio Bonfatti y consolidado durante la de Miguel Lifschitz, terminó siendo una oportunidad para que Omar Perotti repita su propia historia: en lugar de favorecer los intereses de la Provincia, firmó un acuerdo con el Ministerio de Economía que no sólo licúa la deuda, sino que compromete al Estado santafesino a pagar anualmente, lo que Santa Fe había ganado en el terreno de la justicia.

Habrá justificaciones, como las hubo durante y después de privatizar el Banco Provincial. Dirán, no sin cierta razón, que las condiciones del acuerdo de pago son las que se podían conseguir en esta situación del país. Dirán que, en lugar de celebrar el perfeccionamiento de una conquista, se prefiere poner el ojo en «un detalle», y también, claro, que «es una buena noticia que quieren convertir en desgracia» o que se trata sólo de expresiones opositoras que produzcan efectos electorales.

Lo cierto es que Santa Fe va a cobrar 151.000 millones de pesos en bonos nacidos casi en default,en un plazo de diez años y que para que nos paguen eso, tenemos que comprometernos a pagar casi 10 millones anuales en efectivo, para colaborar con el mantenimiento de la AFIP. Lo que pasado en limpio es apenas una suma: Santa Fe entregará en diez años, 100 mil millones en efectivo y recibirá 151 mil millones, en promesas de pago.

Y algo más: Al gobernador se le ocurre la genialidad de imponerle a Santa Fe, de manera unilateral, una obligación que la propia Corte reconoció como ilegal. O sea, Santa Fe empieza a pagar lo que había dejado de pagar, luego de reclamarlo en la justicia. Así de simple

Hace 26 años ocurrió una cosa parecida con el patrimonio santafesino: Se privatizó el Banco Provincial, que fue vaciado por las primeras tres gestiones justicialistas, y que fue entregado con un precio ridículo a un grupo de lavadores de dinero: Los Hermanos Rhom.

Entonces no sólo vendimos el centenario organismo financiero de la provincia, sino que asumimos las deudas incobrables que tenía al momento de ser privatizado. Y en lugar de recibir dinero, terminamos pagando el rojo, y los nuevos dueños-que terminaron entregando el banco por sus ilegalidades- se quedaron con todo el patrimonio inmobiliario y la cartera verde de clientes. Negocio redondo. La nuestra fue a parar a manos privadas, y si no alcanzaba, seguimos cargando con la deuda. Y de paso, limpiamos a centenares de empleados bancarios, alguno de ellos muertos por la tristeza de aquella operación.

Hasta que Miguel Lifschitz ordenó la publicación del contenido del «Informe Nogueras», no sabíamos que había pasado con el banco. Hoy lo sabemos perfectamente: Los gobiernos de Vernet y Reviglio jugaron con la plata del Banco, y Reutemann, o sus funcionarios del Banco, lo terminaron de vaciar dando créditos a personas que nunca garantizaron el pago, o directamente no eran capaces de justificar el destino de esos créditos.

Lo supimos y en el informe están las responsabilidades claras de lo ocurrido, pero que no se podía conocer hasta 2025. Lifschitz lo publicó, y sin embargo el expediente sigue aplastado en un cajón de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, esperando que se cumplan los plazos de prescripción.

Nunca sabremos, claro, cuales fueron los favores que recibieron por debajo de la mesa los responsables de aquel asalto al patrimonio santafesino. Sólo sabemos que aquella operación, fue comandada por el exgobernador Carlos Reutemann, y ejecutada con precisión por dos nombres que hoy se repiten a la hora de las firmas: Omar Perotti y Walter Agosto.

La decisión de Perotti es la misma que entonces: firmar un documento, en el que resuelve disponer graciosamente de nuestro patrimonio, para mantener a la AFIP, incluso en el marco de discriminaciones infames, como las diferencias en los subsidios al transporte con Buenos Aires o la nula colaboración en los asuntos de seguridad, que matan a un santafesino por día.

Ahora, en el Art.7 del convenio de pago, Perotti y Agosto reconocen que : » Una vez emitidos y entregados los bonos en legal tiempo y forma, la PROVINCIA DE SANTA FE renuncia a cualquier reclamo, recurso, demanda, acción y/o procedimiento, de cualquier naturaleza, pendiente de ser efectuado, respecto de los hechos que dieron lugar a las acciones judiciales mencionadas en los considerandos del presente, y que se encuentran en etapa de ejecución de sentencia, no teniendo nada más que reclamar por ningún concepto»

O sea, en el convenio de cobro, renunciamos a todos los derechos que nos otorgó la propia sentencia. Entre ellos, el aporte ilegal del 1,9% anual de nuestra coparticipación, que volvemos a resignar a través de «un convenio complementario».

Dinero que hoy necesita la producción, la seguridad, la educación o cada una de las comunas y municipios que ven cada día más dificultades para mantener sus cuentas y cumplirle a los vecinos.

Entonces no hay mucha discusión: Si Perotti cree que se trata de un buen acuerdo, lo mejor será que comparta la responsabilidad con la legislatura. Que sea todo el arco político santafesino el que resuelva de cara a la sociedad, que debemos hacer con los miles de millones que pretendemos resignar, a cambio de recibir papeles de colores. No como hasta ahora, que todo fue ocultado y retaceado a los opositores.

Y una más, y final: que Perotti explique por qué «acordó» recibir los primeros 50 mil millones, a pocos meses de tener que dejar la Casa Gris. Lejos de poder ser utilizados para asuntos de gestión pública, y en rudiosa coincidencia con las elecciones provinciales del 2023.

No sería la primera vez que los santafesinos terminemos pagando con nuestro patrimonio, las ambiciones electorales de algún afiebrado.

No será, tampoco, la primera vez que Omar Perotti sea el protagonista firmante de la entrega de nuestros recursos, para sostener el poder, a «cualquier precio»

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