Que el gobernador está comprometido con las reformas del Club Sportivo Norte de Rafaela, no es noticia. Que el club cuenta con la simpatía no sólo del gobernador, sino del intendente de la Perla del Oeste, tampoco. Lo que no se explica, y nadie se ocupa de explicar (ni preguntar) son las razones de una inversión cada vez más alta, especialmente si se la compara con lo que reciben el resto de los clubes de la Provincia. Obras sin control, un presidente que no habla y el abandono de la mayoría de los clubes de barrio de las zonas calientes de Rosario y Santa Fe. Un decreto firmado el 30 de diciembre, otorgó otros 10 millones de pesos al club rafaelino, que en total ya recibió 183 millones de las arcas provinciales.

Sólo en 2022, Omar Perotti le otorgó a «su club», casi 79 millones de pesos. Los montos están destinados a la construcción de un mini estadio cerrado multifunciones, que no sólo no se termina, sino que no rinde cuentas de los gastos. La cifra puede resultar «normal», pero colisiona con la invertida en el resto de los clubes de la provincia de Santa Fe en el mismo lapso, tal como se anunció desde los órganos oficiales: La Secretaría de Deportes de la provincia, mediante el programa del Consejo Provincial del Deporte, invertirá (no los ejecutó, todavía) más de $32 millones de pesos destinados a casi 100 instituciones de todo el territorio santafesino. En mayo de este año, Sportivo recibió 70 millones y en el último día hábil del año, otros 10 millones.

Si se toman todos los recursos invertidos por la provincia en asistencia a los clubes deportivos y sociales desde 2020, el número resulta aún más inexplicable: Desde su asunción, el gobernador anunció aportes por 221 millones de pesos para todos los clubes de la provincia. En ese mismo tiempo, le otorgó a su club 183 millones ciento sesenta mil pesos. El desequilibrio es tan grosero, que ya tuvo repercusiones en medios nacionales y pedidos de informes no respondidos, en la legislatura provincial.

La discrecionalidad del manejo de los recursos con los clubes fue uno de los motivos que derivó en la salida de la entonces secretaria de Deportes, Claudia Giaccone.

Lo curioso del asunto, cada vez más común en Santa Fe, es el silencio. A diferencia del comienzo de las obras en Sportivo, llama la atención el bajo perfil que ha tomado el propio club en la difusión y continuidad de las obras. Desde que se conocieron los primeros 3 decretos de subsidios al «Negro» por casi 100 millones de pesos entre diciembre de 2020 y el mismo mes de 2021, la página de Facebook del club le dedicaba videos, fotografías y algunas imágenes que proyectaban cómo iba a terminar el gimnasio. Desde hace casi un año, la última fue el 20 de abril de 2022, no hubo más menciones al asunto.

Otro tanto ocurre, vaya novedad, con la prensa rafaelina. Ningún medio de comunicación importante ha hecho un seguimiento de los recursos invertidos en el club. No hay rendición de cuentas emitidos por el club, según nos cuentan desde la propia Casa Gris, y el presidente de la institución, Claudio Oronas, confiesa entre sus conocidos que «no es una obra que administre el club, lo lleva directamente el intendente con la plata de la provincia» Castellano y Perotti, además de ocupar esos cargos, son socios.

A pesar de nuestra persistencia para obtener una entrevista, Oronas se negó de manera sistemática a responder cualquier consulta. Su última aparición pública, fue a través del polo de medios que centraliza LT28- es un secreto a voces en la ciudad, que es propiedad del propio gobernador- y en ella ofrece una explicación general:

“La verdad es que lo necesitábamos tanto, estamos muy contentos porque falta cada vez menos y esperemos que a fin de año lo podamos inaugurar. Es lo que más anhela nuestro club” dijo. Y agregó: “Estamos muy agradecidos con el gobernador, han pasado muchos gobiernos y nunca se fijaron para el Norte de la ciudad. Antes de ser gobernador Omar, fue una de las cosas que habíamos charlado y nosotros nos pusimos a disposición de él, nos pusimos de acuerdo. En el camino, hubo muchas gestiones para llegar a este gimnasio que ahora se va a ser realidad. Falta muy poquito. Estamos muy agradecidos, puntualmente con el intendente, con la Secretaría de Deportes, con el senador departamental. Son gente que nunca nos dejó de lado y eso hay que agradecerlo”,

Lo cierto es que la obra comenzó hace un año y medio y desde afuera se ve muy avanzada. Sin embargo, es imposible acceder al interior. El estado interior del gimnasio es un misterio, que está bloqueado por chapones que impiden visualizarlo.

El Club del gobernador ya se llevó más de 180 millones de pesos, nadie rindió cuentas y los decretos siguen saliendo para aumentar el flujo de dinero discrecional.

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