No necesito fingir. He sido tan obvio en los últimos 4 años, que ponerme en falsa neutralidad, como la mayoría de los periodistas lo intentan, sería sólo un acto de cinismo. No. Para mi, no da igual el resultado de mañana. Y menos, si lo que está en juego, no es otra cosa que la condena al peor gobernador de la historia reciente de Santa Fe.
Porque mañana, domingo 10 de septiembre, no sólo se elige a un nuevo gobernador. Además, se decide la suerte política de un hombre que hizo descender a la provincia, a los lugares más lúgubres que se recuerden.
Su inacción, su inoperancia, su voluntad de romper con todo aquello que se había construido a lo largo de los doce años que lo antecedieron, provocó, entre otros males:
Que se multiplicaran los crímenes
Que las cárceles pasaran a ser cómodas oficinas para los narcos detenidos por las anteriores gestiones.
Que un ministro siniestro, pusiera al servicio del espionaje de políticos, jueces, empresarios, periodistas y familiares de todos ellos, todo el aparato del Estado, bajo la excusa de «perseguir el delito».
Que miles de pibes hayan perdido la vida, porque se acabaron los planes ABRE, Volver a Estudiar, Nueva oportunidad, y el destino de decenas de miles haya sido volver a las calles, para convertirse en soldaditos narcos. Porque desarmaron todas las estructuras de protección a la infancia, y terminaron mandando a los » chicos en conflicto» a hospitales comunes, como si fueran muebles para guardar.
Que los médicos, de casi todas las especialidades, hayan empezado a huir de la salud pública, por las bajas remuneraciones, por el desorden, por la subejecución de los presupuestos, aún después de la pandemia en la que dejaron buena parte de sus vidas, para defender a las nuestras.
Que los docentes sufrieran el abandono. En complicidad con el gremio público docente, sometiéndolos a condiciones de servilismo, de persecución y de amenazas constantes, mientras las escuelas se van cayendo a pedazos, mientras la violencia las cubre de espanto, mientras los chicos perdieron más dias de clase que nunca en la historia, que nunca los recuperarán, y «pasarán de año», sin ninguna certificación de conocimientos elementales.
Que se dedicaron a hacer negocios, como el Plan Conectividad, concediendo las obras a empresas denunciadas por corrupción en provincias aledañas, licitando a sobreprecios, y pagando, siempre, más de lo que se debía pagar, por «errores, atrasos, y la culpa del otro», como en el caso de las compras de patrulleros, de chalecos antibalas, o neumáticos para los vehículos policiales.
Que compró a ,casi, toda la prensa santafesina que silenció por conveniencia, o por temor a perder la pauta, o por persecución en las redacciones, con la anuencia imprescindible de los gremios vinculados a la comunicación, todos los hechos de corrupción evidentes, como la entrega del juego on line por decreto, la malversación de las vacunas en la pandemia, el cierre de lugares emblemáticos como «La Redonda» en Santa Fe o el abandono del Museo del Río en Rosario, o dejaran de pagar alquileres de decenas de escuelas, o cesantearan a miles de personas, dejándolas sin contratos y sin paga.
Que vino con el verso de las «auditorias» que nunca publicaron, porque nunca encontraron una sola irregularidad en las gestiones anteriores, y termina realizando un festival de designaciones en planta permanente para funcionarios, familiares de funcionarios, hijos y hermanos de secretarios privados, amantes de funcionarios y otras relaciones parecidas.
Mañana se elige eso. Las cartas ya están totalmente echadas, y debería pasar una cosa demasiado rara, para que los resultados no terminen sepultando a esta gestión, en el peor de los recuerdos de quienes fuimos testigos.
Y ojalá, que con el tiempo, la justicia- que también sufrió aprietes como en ningún otro gobierno- se encargue de continuar las causas abiertas, como la de espionaje, juego ilegal, entrega del juego on line, y abra las pendientes y las que surgirán de los papeles que no se alcancen a quemar o convertirse en tiritas, como aquellos que encontraron en un allanamiento en la sede del ministerio de seguridad de Rosario.
Mañana, el pueblo santafesino debe condenar en las urnas, a un hombre que castigó a los santafesinos con la peor de las combinaciones posibles: la malicia y la incapacidad.
Lo contrario será la impunidad. Y con ella, las dificultades para hacer un futuro realmente mejor.
Es lo que espero.






Deja un comentario