La Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, resolvió eliminar los topes a las jubilaciones de los jueces. La decisión garantiza a tres de los cuatro jueces que votaron en mayoría, que sus inmediatas jubilaciones orillen los 20 millones mensuales. La doble vara con el reclamo de una docente jubilada y las dudas sobre la legitimidad de la decisión: las edades de los jueces y la sombra del prevaricato.
«Los muchachos se tomaron su vaso de sangre» afirma un funcionario provincial, visiblemente molesto por la resolución de los cortesanos santafesinos. En rigor son dos las resoluciones: En una- «Caso Lisi»- los jueces se desentienden de la suerte de una jubilada docente y la presunta inconstitucionalidad del aporte solidario. A ella la mandan a la Cámara Contencioso Administrativo. En la segunda- «Caso Ramón», reclamo de una colega juez- eligen intervenir y deciden declarar la inconstitucionalidad del tope jubilatorio que impuso la ley a los magistrados. O sea: cuando se trata de ellos y sus jubilaciones multimillonarias, opinan y fallan. A los pobres, que se arreglen con otros.
Las consecuencias son inmediatas: En las próximas horas, uno de ellos va a concretar su salida del Tribunal- Eduardo Spuler- y gracias a su propia resolución, en lugar de cobrar aproximadamente 10 millones de jubilación, va a llevarse limpios, entre 16 y 18 millones. Sin pagar impuestos a las ganancias.
Lo propio ocurrirá, si ocurre, con otros dos de los cuatro firmantes: Tanto Rafael Gutierrez cómo Roberto Falistocco, si finalmente cumplen con la Constitución ( un asunto que por lo visto les resulta indiferente, a pesar de haber jurado por ella)también se verán beneficiados con su propio voto. ¿ Prevaricato? Es una pregunta que debería formularse alguno de los responsables de defender los intereses del erario provincial.

Los efectos de las resoluciones son económicos y morales. En un contexto de carencias y dificultades para el sostenimiento del sistema previsional público, a los muchachos les interesa salvar sus jubilaciones por encima del destino del resto de los jubilados: El poder judicial genera un déficit del 50% de sus demandas jubilatorias. Y no les importa que los otros jubilados, incluso los que cobran la mínima, sigan sosteniendo sus privilegios. ¿ Y quién lo resuelve? Ellos mismos.
Se podrá discutir la «constitucionalidad» de la imposición de un tope. Lo que no se puede ocultar es que los tres jueces mayores de 75 años, resuleven sobre una materia en la que están en juego sus propios intereses y que su decisión, les otorga un beneficio directo.
Los cortesanos se garantizan de esta manera, ganar 4 veces más que un miembro de CORTES nacionales de España, Suiza y Holanda. Países en donde existen topes jubilatorios, como en casi todos los paises del mundo. Salvo en Santa Fe, donde los Gutierrez y los Falistoccos, demuestran estar por encima del Estado.
En las próximas horas, el Poder Ejecutivo deberá resolver cuales serán los pasos a seguir. Seguramente elevará una queja ante la Corte Nacional. En cualquier caso, la respuesta puede demorar años. Un tiempo suficiente como para que los cortesanos jubilados disfruten de sus colosales ingresos.
El ejecutivo sufre un revés que puede complicar más aún la suerte de la reforma previsional: el antecedente de la Corte puede ampliar los efectos en otras resoluciones judiciales. Y el efecto cascada , provocar un retroceso serio en la recuperación del equilibrio que se consiguió en el primer año de aplicación de la Reforma.
Cabe mencionar que el gobernador Pullaro, pecó de paciente y eligió el camino de la confianza en la palabra de los cortesanos. Spuller es el único que hasta ahora cumplió con su palabra de jubilarse ( no sin antes firmar la ignominiosa resolución que salva su jubilación), pero de Gutierrez y Falistocco se pueden esperar nuevas provocaciones: Nadie descarta que, más allá de las ambiciones políticas del capitalino, ambos decidan mantenerse en sus lugares, a la espera de una solución forzosa que le ocasione un desgaste al gobierno.
«Es contrafáctico» dice un Ministro cuando se lo consulta sobre la suerte del accionar judicial, si se hubiera reclamado la renuncia de ambos ministros antes de esta resolución. Los votos de dos de los nuevos tres ministros demuestran que podía ocurrir lo contrario.
Después de esta demostración de fuerzas de la vieja y anquilosada «estructura de poder e impunidad sistemática» que representaron mejor que nadie los nombres de Rafael Gutierrez y Roberto Falistocco durante los últimos 30 años, no cabe esperar ningún gesto de ellos que los honre. Aquella idea de «irse por la puerta grande», ha quedado sepultada.
Gutierrez, Falistocco, el senil levantamanos de Spuler se irán de la corte con una vergüenza más. A esta se le deben sumar las impunidades que esta corte permitió concretar sobre los principales delitos que ocurrieron en la provincia desde 1983: todos los negociados dentro del Estado, la inundación de Santa Fe, el vaciamiento del Banco Provincial y su escandalosa entrega a narcolavadores y los fusilamientos de la policía de Reutemann en 2001.
Se irán con jubilaciones millonarias. Pero en la memoria colectiva, siempre, serán los protagonistas de una historia repleta de vergüenzas y abusos.





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