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La Secretaría de DDHH, que violó los DDHH de la familia Binner

Lucila Puyol es abogada. Y es hija de desaparecidos. Cómo víctima del terrorismo de Estado es una mujer con derechos nacidos del horror de la dictadura. Su militancia en la agrupación H.I.J.O.S y en el FPV de la mano de Agustín Rossi, le permitieron acceder a su actual cargo, Secretaria de Derechos Humanos de la Provincia de Santa Fe. Lo que nunca puede, menos siendo víctima, es violar los derechos de otros. Lo hizo, y nadie se lo reclamó.

Hay un antecedente grave en la historia profesional de la abogada: fue la denunciante de una infamia contra el hermano de Hermes Binner, Dante. Un Médico anciano, al que se lo acusó mediaticamente de haber formado parte de una «Banda que robaba bebés» para venderlos. Binner nunca fue imputado por ese delito, pero todas las acciones públicas fueron dirigidas a él.

La acusación estuvo fundada en los medios y en la justicia por Puyol y la ex Defensora del Pueblo Adjunta de la Provincia, Liliana Loyola, quienes además contaron con el respaldo multiplicador de medios nacionales- especialmente Canal 7 y Radio Nacional- que entonces manejaba el Kirchnerismo. Y sobre todo, del «prestigio» de la Hermana Marta Pelloni y el siempre confuso dirigente social de La Alameda, Gustavo Vera, quien llegó a publicar una carta del Papa Francisco, emitida en solidaridad con la denunciante.

Puyol además,utilizó a la agrupación HIJOS y la constituyó como querellante en la causa. Dijo que se trataba claramente de un «Caso de desaparición de personas» y en sus declaraciones públicas, hablaba de «Aurora» y Valentín», dando por cierto que los niños habían nacido y que estaban escondidos en algún lugar del sur provincial.

LA HISTORIA QUE ENSUCIÓ A BINNER

Liliana Montenegro denunció que el 13 de julio de 2014 , dos matrimonios, con los que había pactado la entrega de sus niños por nacer, fueron a buscarla a la localidad de Zavalla, donde ella vivía y la llevaron a una clínica de la UOM, de Casilda, donde dijo haber dado a luz. Luego, indicó que no vio a sus hijos, y que la trasladaron al hospital Eva Perón por su delicado estado de salud.

Montenegro una militante del peronismo, que había sido expulsada entonces del Movimiento Evita por menudeo de drogas en el sur de la ciudad de Rosario, y que afirmó ante la justicia haber parido dos mellizos en la clandestinidad, tras lo cual se manifestó arrepentida de esa entrega pactada y formuló la denuncia por «Robo de bebes».

Las parejas involucradas eran oriundas de Zavalla, y eran, en el caso de que se comprobara el delito, las principales acusadas. Sin embargo el nombre que se utilizó mediaticamente fue el de Dante Binner. El hermano del ex gobernador, un médico de trayectoria intachable y al que se lo acusó de «formar parte del parto clandestino».

Binner nunca resultó ni siquiera imputado, pero la afirmación de Montenegro rápidamente fue difundida por Telam, y todos los medios porteños titularon citando a la agencia pública: «El hermano de Hermes Binner involucrado en una causa por robo de bebés». La denuncia no se produjo en cualquier momento: Binner estaba en las preparativas para lanzar su segunda campaña como candidato a Presidente. Un asunto que ni el Kirchnerismo, ni el Macrismo estaban dispuestos a permitir. Y nada mejor que una campaña sucia, con acusaciones graves, como para lastimar su imagen.

Lo cierto es que la justicia, un año después de la denuncia y de las acusaciones mediáticas, archivó la causa al considerar agotada la investigación y no reunir elementos suficientes para probar el delito de sustracción, retención y ocultamiento de menores que le fue achacado a los dos matrimonios casildenses que estaban imputados.

Todas las pericias sobre el cuerpo de Montenegro determinaron no solamente que no había parido a los niños, sino que su embarazo había sido imposible. Montenegro, cinco días después del supuesto parto, no tenía rastros químicos de haberlo hecho.

Y dos cosas más graves: a la hora que dijo haber sido secuestrada y llevada a un lugar que nunca pudo determinar, los libros del Hospital de Granadero Baigorria revelaban una dato incontrastable: Liliana Montenegro había llegado por sus propios medios a la Sala de Guardias del Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria para ser atendida por un presunto pico de presión.

Los mismos libros revelaron que en los seis meses anteriores a la fecha del presunto parto, Montenegro había realizado otras siete visitas a la guardia: y en ninguna de las visitas manifestó haber estado embarazada.

Su historia clínica reveló con contundencia que en todos los exámenes químicos que se realizó durante esos meses por su hipertensión y su diabetes grave, nunca apareció el dato del embarazo. Y algo más, por si hacía falta: Montenegro tenía las trompas atadas desde el nacimiento de su último hijo, que entonces ya tenía siete años.

LAS VERDADERAS RAZONES DE AQUELLA INFAMIA

¿ Cómo era posible entonces que Montenegro haya denunciado un delito de tanta gravedad y que tanto Puyol, como Pelloni y Vera, se hicieran eco de la misma, sin al menos certificar la existencia del mismo ?

La declaración de Montenegro, una mujer de origen humilde y con una realidad desesperante, se comprendió: una pericia psiquiátrica demostró su tendencia a la mitomanía. Sus antecedentes penales daban cuenta de comportamientos propios de una persona con desfases mentales. Lo que nunca se explicó, a cinco años de aquella denuncia, es porque Puyol puso de manera tan enfática en el ojo de una historia que no existió, al hermano de Hermes Binner.

En sendas entrevistas le pregunté a Pelloni y a Vera por aquella causa: Pelloni eligió cortarme la comunicación telefónica que hicimos a través de un móvil de radio, en Cadena EME. El movilero me contó minutos después que tras mi consulta, Pelloni se enojó y decidió suspender su charla en Vera, que estaba pautada unos minutos después de esas comunicación. Pelloni nunca le pidió disculpas a Binner, y mucho menos a su hermano.

Con Gustavo Vera hablé cara a cara en AIRE DE SANTA FE. Cuando lo consulté por el tema, dijo no recordar mucho del asunto, y justificó su acompañamiento porque confiaba en los valores de la Hermana Pelloni.

Liliana Loyola, la socia de Lucila Puyol en la denuncia, nunca más hizo declaraciones públicas sobre el asunto.

Lucila Puyol había sido asesora del entonces Ministro de Defensa y ex Diputado Nacional, Agustín Rossi. Y la fecha de la denuncia, coincidia con el comienzo de la campaña electoral para las presidenciales de 2015.

Puyol, en tanto abogada de Montenegro y actriz principal en la puesta mediatica de aquella falsedad- tal como lo demostró la justicia- nunca volvió a hablar del tema públicamente y jamás se manifestó sobre la resolución judicial que cerró la causa. Entonces ya era agosto de 2015, y el objetivo estaba cumplido: dañar la imagen y el honor de la familia Binner. La de Dante, claro, pero también la de Hermes.

Nunca les pidió disculpas ni públicas ni privadas a los Binner.

Hoy, es Secretaria de Derechos Humanos de la Provincia de Santa Fe. Con todos los argumentos válidos para serlo, pero con una mancha muy grande: Violó los derechos humanos de Dante Binner, sólo para perjudicar políticamente a su hermano y beneficiar a su jefe político: Agustín Rossi.

El uso de su condición de víctima la convirtió en victimaria. No tiene derecho alguno a hacerlo. Nada la justifica. Ni siquiera el horror de su propia historia.

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